12 de junio 2009 - 00:00

Gallardou: “Aun el Brecht menor es un gran artista”

Claudio Gallardou: «Este personaje tiene matices que van desde la ingenuidad más absoluta hasta la ambición desmedida. Brecht denuncia aquí la alienación del hombre.
Claudio Gallardou: «Este personaje tiene matices que van desde la ingenuidad más absoluta hasta la ambición desmedida. Brecht denuncia aquí la alienación del hombre.
Integrante y fundador de la Banda de la Risa y subdirector del Teatro Cervantes, Claudio Gallardou celebra los 25 años de su grupo con el estreno de «Un hombre es un hombre», de Bertolt Brecht, que subirá a escena el domingo a las 12.30 en el Teatro de la Ribera (Avenida Pedro de Mendoza 1821). Integran el elenco, junto a Gallardou, Cristina Fridman, César Bordón, Gustavo «Cacha» Ferreira y Mariano Engel. La música original de Paul Dessau fue adaptada por Federico Mizrahi. Dialogamos con Gallardou.

Periodista: ¿Respetó el texto de Brecht o lo adaptó al lenguaje de La Banda de la Risa?

Claudio Gallardou: En este espectáculo no hemos utilizado nuestros recursos habituales. Esta no es una comedia blanca sino una farsa, pero de alguna manera el clown está presente en las rupturas dentro de la acción, en el uso de máscaras. Anteriormente no habíamos tocado temas tan profundos como los que plantea Brecht. Nuestros espectáculos siempre fueron más livianos por más que incluyeran alguna crítica social como el «Arlequino» de Carlo Goldoni que fue nuestro espectáculo más resonante. Pero hemos incursionado en distintos géneros: el teatro gauchesco, la comedia del arte, el varieté y creo que en este caso pudimos resolver el «distanciamiento crítico» que exigía Brecht sin ponernos didácticos.

P.: ¿Por qué eligió esta obra de juventud?

C.G.: Brecht escribió «Un hombre es un hombre, o la transformación del changador Galy Gay en la barraca de Kilkoa» a los 27 años. Quizás no sea una de sus obras más logradas, pero aun así nos resultó muy valiosa no sólo por su estética sino por sus valores éticos. Es la historia de un hombre muy humilde que se convierte en un terrible canalla luego de que tres soldados del ejército imperialista británico le hacen un lavado de cerebro y lo convencen de renunciar a su personalidad para adoptar la de otro soldado. Brecht, que era un gran admirador de Kipling, ubica la acción en la India y la plantea como si fuese una fábula. Me da un enorme placer dirigir esta obra y sobre todo dar vida a este personaje, tan lleno de matices, que va desde la ingenuidad más absoluta a la ambición desmedida. Brecht denuncia aquí la alienación del hombre convertido en una máquina fácilmente reemplazable, habla de un ejército superior que impone la guerra como método de dominación y de lo fácil que resulta de manipular un pueblo inculto.

P.: Cambiando de tema ¿Se acabaron los conflictos en el Teatro Cervantes?

C.G.: En principio se acallaron las necesidades más urgentes. Con el director Rubens Correa tuvimos que poner en marcha un teatro que estaba devastado. No quiere decir que aún no lo siga estando en un montón de aspectos, pero el Cervantes hoy funciona a pleno en todas sus actividades.

P.: ¿Qué estadísticas hay?

C.G.: El año pasado tuvimos 113 mil espectadores después de una temporada previa de cero espectadores. Tuvimos más de 1400 artistas contratados, giras por 15 provincias, y otros números que nos dejan muy satisfechos. El proyecto federal es algo que nos ocupa mucho y además este año se estrenó «María de Buenos Aires» con producción del Cervantes en el Teatro Nacional de la Opera de Grecia, en Atenas. Hacía más de 20 años que el Cervantes no iba de gira a Europa. Y también quiero destacar el programa «Obra en construcción», conducido por Fabián Vena, que el Cervantes coproduce con «Canal a» y que se graba en las instalaciones del Teatro. En cada programa se analiza una obra de teatro y se muestra su proceso de montaje.

P.: ¿Se acallaron los reclamos sindicales?

C.G.: El trato con los gremios es áspero, pero como en todas las épocas cuando se trata de manejo político cada uno moviliza sus energías para la disputa. Pero nos entendemos, eso es lo importante. Los convenios se respetan y eso hace que el teatro camine. A nivel edilicio hemos hecho algunas mejoras y ahora estamos esperando que salga el convenio con el gobierno español que en homenaje al bicentenario va poner unos cuantos millones de euros para reacondicionar el edificio. Para evitar posibles desprendimientos se ha colocado un andamiaje delante de la fachada que nosotros llenamos de afiches.

Entrevista de Patricia Espinosa

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