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Ganarle a los All Blacks es una utopía, jugar bien el objetivo
Regresos esperados. Juan Martín Hernández y Juan Manuel Leguizamón, ya recuperados de sendas lesiones, vuelven al primer equipo.
Los All Blacks respetan tanto a Los Pumas que no hay forma de que no vayan a tomar este partido con la responsabilidad y el temor que requiere un test-match; de hecho, sin haber confirmado su quince inicial, no hay oportunidad de descanso para este partido. El respeto es real y llega de todos los rincones.
Los números de los All Blacks están muy a favor del seleccionado local (ver recuadro), pero no obstante, hay un cierto temor en el equipo neozelandés -de hecho en todo el país- sobre la influencia que pueda tener el colaborador de Los Pumas, el ex entrenador All Black, Graham Henry. Lo que no termina de quedar claro, por ser tan diversos los puntos de vista, es si están a favor o en contra del cambio de bando del entrenador.
"No se puede mal interpretar mi rol. Estoy con Argentina esta y la próxima semana", le dijo a los medios ayer. Los medios locales le preguntaron si se sentía bien usando la ropa del equipo argentino. Con su acidez habitual, muy conocida en este país, no dudó. "Por supuesto. Estoy con ellos y los voy a ayudar de la mejor manera que pueda. Están jugando en la mejor competencia del mundo y espero que les vaya bien".
Si bien no se puede afirmar a la hora de escribir esto, conociendo a Tati Phelan y como siente la presencia del neozelandés, seguramente Henry sea bienvenido en el box donde esté el equipo de coaching de Los Pumas. "Todavía no hablamos dónde estaré durante el partido, pero creo que el público neozelandés está contento con el hecho que un equipo como Argentina tenga colaboración", expresó Henry.Y agregó: "Dudo que sería la misma sensación si fuera para Sudáfrica, Inglaterra o Australia".
El tema recibió gran cobertura mediática y quien habló fue su colaborador durante más de una década y reemplazante en un puesto que aquí consideran de mayor presión que el de Primer Ministro: entrenador de los All Blacks.
"Dudo que no se vaya a meter bien adentro para intentar que Los Pumas tengan una buena actuación", decía con una sonrisa Steve Hansen. Más serio, agregó: "Ya no quedan secretos en este nivel. El análisis del rival es parte importante así que no será que contó cosas que no se pueden ver en los videos".
Los All Blacks no conformaron enteramente a sus críticos en los cinco partidos que ganaron este año, pues tan exigente es el paladar del país campeón del mundo que no les sirve con verlos sólo ganar. Buscan con Argentina mantener un invicto de 12 partidos. Pero saben lo que puede generar el quipo que capitanea Corcho Fernández Lobbe.
"Son difíciles para enfrentar porque hacen que el rival juegue mal", comentaba Ian Foster, asistente del entrenador All Black.
La táctica argentina no variará en sus fundamentos, pero la intención, según comentaban quienes conducen a Los Pumas, estará centrada en tratar de evitar que sean los locales quienes marquen el ritmo del partido. Querrán llevar todo a la menor velocidad posible.
"En los rucks, no vamos a comprometer mucha gente porque ellos son muy buenos en esa formación entonces preferimos tener gente reposicionada en defensa", explicaba Mauricio Reggiardo. "Vamos a jugar por las puntas para abrirles la defensa y después sí volver al centro de la cancha", agregó.
El riesgo contra los All Blacks es que se les de oportunidades. Son dañinos cuando tienen chances para correr con la pelota. Eso quedó demostrado en el partido por cuartos de final de Rugby World Cup el año pasado. Durante 57 minutos Los Pumas fueron competitivos. Hasta ese momento aguantó el físico y la cabeza.
Estos Pumas son mejores que aquellos. Tienen una mejor preparación física y parecen estar en óptimas condiciones mentales. Ganarle a los All Blacks es una utopía. Jugar bien es el objetivo.
* DESDE NUEVA ZELANDA


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