26 de enero 2015 - 00:00

Ganó la izquierda radical y Grecia le exige a Europa el fin del ajuste

Simpatizantes de la izquierda radical griega se congregaron en Atenas para festejar un triunfo que suponen antesala del fin de la subordinación al ajuste impuesto por Bruselas. El futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras, proclamó ayer su triunfo y la recuperación de la soberanía nacional. “Terminan cinco años de humillación”, dijo.
Simpatizantes de la izquierda radical griega se congregaron en Atenas para festejar un triunfo que suponen antesala del fin de la subordinación al ajuste impuesto por Bruselas. El futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras, proclamó ayer su triunfo y la recuperación de la soberanía nacional. “Terminan cinco años de humillación”, dijo.
 Atenas - La formación de izquierda radical Syriza se alzó ayer con una clara victoria en las elecciones generales en Grecia al obtener el 36% de los votos, porcentaje que lo acercaba a la mayoría absoluta. Su líder, Alexis Tsipras, afirmó que "el mandato del pueblo griego es, sin duda, terminar el círculo vicioso de la austeridad" impuesta por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

La incógnita sobre si el partido contrario a las medidas de austeridad podrá gobernar en solitario se mantendrá hasta el último minuto ya que, al cierre de esta edición, tras el recuento del 60% de los votos, rozaba el 36% de los sufragios, lo que le asegura 149 escaños, dos menos que los necesarios para la mayoría absoluta.

"El pueblo le dio un mandato claro" a Syriza, lo que supone que Grecia cambia de rumbo y "deja la austeridad tras cinco años de humillación", dijo Tsipras al dirigirse a los ciudadanos desde un palco colocado ante la universidad de Atenas. "Hoy el pueblo griego escribió historia", exclamó.

El líder izquierdista afirmó también que la decisión del pueblo griego hace que la troika de acreedores (integrada por la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) "sea pasado". "Hoy perdió la Grecia de los oligarcas y de los corruptos y ganó la Grecia del trabajo, del conocimiento y de la cultura. Ganó la Grecia que lucha y tiene esperanza", dijo ante el entusiasmo de sus seguidores. No obstante, dejó claro que "estará listo para cooperar y negociar por primera vez con nuestros prestamistas para una solución justa y mutuamente beneficiosa", y añadió que presentará su propio plan de reformas "sin nuevos déficits, pero tampoco sin superávits irrealizables". La abultada deuda supone el 175% del Producto Bruto Interno griego.

El gran derrotado de la jornada fue el primer ministro griego, Andonis Samarás, y sus conservadores de Nueva Democracia que alcanzaron el 28% de los votos (77 escaños). Si bien evitó felicitar a Tsipras en público, según la televisión estatal, lo hizo por teléfono. En una breve aparición, Samarás aseguró dejar "un país que sale de la crisis miembro de la UE y del euro".

Los griegos castigaron al actual Gobierno que aplicó las reformas impuestas por los acreedores de Grecia a cambio de 240.000 millones de euros prestados al país desde 2010. Pero la crisis y las reformas pasaron factura con un empobrecimiento de la población, en particular de la clase media y un desempleo del 25%.

En tanto, el partido neonazi Amanecer Dorado, pese a tener a la mayor parte de su cúpula en la cárcel por presuntos delitos criminales, obtuvo un 6,3%, lo que supone 17 escaños, y se convirtió en la tercera fuerza de Grecia.

La probable clave del futuro Gobierno la constituye el partido centrista To Potami (El Río) que, en cuarta posición con el 6% y 16 escaños, es un aliado natural de Syriza.

Otro gran perdedor de estas elecciones fue el cogubernamental partido socialdemócrata PASOK, que perdió dos tercios de los votos desde junio de 2012 y se quedó en un 4,7% y 13 escaños.

La participación electoral era estimada anoche en el 62,5%, la misma que en junio de 2012.

Agencias EFE, AFP, DPA,


ANSA y Reuters

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