17 de junio 2009 - 00:00

Garrido: perpetua para los asesinos

Ernesto Luque y Débora Acuña fueron condenados a prisión perpetua por el asesinato del policía Aldo Garrido hace menos de 4 meses.
Ernesto Luque y Débora Acuña fueron condenados a prisión perpetua por el asesinato del policía Aldo Garrido hace menos de 4 meses.
La pareja que asesinó de cuatro balazos al policía Aldo Garrido fue condenada ayer a prisión perpetua por el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de San Isidro en un fallo dictado por unanimidad y en tiempo récord.

Los jueces Mario Kohan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia consideraron a Ernesto Daniel Luque y Débora Acuña coautores de un «homicidio doblemente calificado por criminis causa (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad) y por tratarse la víctima de un miembro de una fuerza de seguridad, en concurso real con robo calificado por el uso de armas y tenencia ilegal de armas de guerra y de uso civil». Además, Luque, quien al momento de asesinar a Garrido estaba desde hacía 15 días en libertad condicional por otra condena, fue declarado reincidente.

Tras conocerse la pena, Marta Barberis, la viuda del policía, aseguró a la prensa que estaba conforme porque «la prisión perpetua era la pena que se merecían. Siento un gran alivio, pero el dolor es inmenso, verlos ahí y pensar que le quitaron la vida y yo llego a mi casa y está todo vacío porque él no está; ellos lo pagarán en la cárcel», dijo en referencia a los asesinos de su pareja. Al recordar a su marido, Barberis aseguró que «Garrido no podía matar, ni en defensa propia» y que por ese motivo «lo mataron a él».

En el fallo, los jueces también mandaron extraer testimonios para que se investigue la posible comisión de apremios ilegales denunciada por Luque en su declaración. Por otro lado, el tribunal ordenó poner a disposición de uno de los defensores la causa para que, si lo desea, denuncie por falso testimonio al primer policía que llegó al lugar del hecho y aseguró que las vendedoras le dijeron que escucharon a los asesinos decir «vamos a matar a este policía», lo que las mismas testigos negaron en el juicio.

Luque y Acuña presenciaron la lectura de la sentencia en la sala de audiencias con un gesto de resignación que parecía denotar que sabían la pena que les recaería. Los jueces, que el miércoles pasado habían adelantado que el veredicto era condenatorio, coincidieron al aplicar la pena de prisión perpetua con el pedido que habían hecho en sus alegatos el fiscal general adjunto de San Isidro, Eduardo Marcelo Vaiani, el fiscal de instrucción de la causa, Diego Callegari, y el abogado querellante por la viuda, Marcelo Rocchetti.

En cambio, los dos defensores oficiales, Carlos Aguirre por Luque y Marcelo Rodríguez Jordán por Acuña, habían pedido que se los condene a penas menores al alegar que la calificación del hecho era un «homicidio en ocasión de robo» y que la prisión perpetua era inconstitucional, algo rechazado ayer en el fallo. Tanto Luque como Acuña confesaron haber asesinado a Garrido a balazos, pero los dos dijeron que no fue su intención matarlo. Luque dijo que se le «escaparon» dos tiros de su revólver cuando forcejeaba con Garrido, y Acuña que cuando disparó con la pistola del policía, lo hizo hacia el piso.

Ambas versiones quedaron desacreditadas con los testimonios del jefe de la Policía Científica de San Isidro, inspector Marcelino Cottier, y la médica forense de la policía Gloria Pellegrini, quienes explicaron a partir del análisis de la escena del crimen, las trayectorias balísticas y el funcionamiento de las armas, que era imposible que se hayan «escapado» los disparos.

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