Ahora habrá que ver además a qué valor se estabiliza el tipo de cambio hasta fin de mes.
CÁLCULO. Lo hizo el CEO Daniel González, ante inversores internacionales.
YPF espera que el precio del gas se mantenga entre u$s4,50 y u$s5 promedio en los próximos doce meses, considerando menores valores para el verano y más altos en el invierno, según afirmó Daniel González, CEO de la petrolera, ante inversores internacionales. Las distribuidoras del producto, en tanto, esperan que el valor quede en u$s3,60 o menos a partir del 1 de octubre, lo que supondría un aumento impracticable para el próximo invierno si se cumplieran las expectativas de González.
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Esta contradicción entre petroleras y distribuidoras, que seguramente se acentuará con la devaluación de las últimas jornadas, obligará a intervenir al Ministerio de Energía, aunque sus voceros preveían que esta semana ambas patas empresarias llegarían a un acuerdo sin intervención oficial, sobre el valor del gas que se trasladará al público desde el 1 de octubre.
El titular del área, Javier Iguacel, anunció públicamente que la próxima suba en tarifas de gas no superaría el 25%, considerando el valor del producto y el ajuste por inflación de los ingresos de transportistas y distribuidoras. Pero el aumento debería alcanzar además para que las distribuidoras paguen a las petroleras las deudas que acumulan desde abril.
Según surge de los balances presentados en la Bolsa en los últimos días, las empresas que distribuyen el gas deben pagar el producto en pesos al valor del tipo de cambio vigente el día anterior de abonar la factura. En principio, ya para pagar el gas distribuido en abril, las empresas se encontraron con una diferencia de más del 33% entre el tipo de cambio con el que está calculado el precio en los cuadros tarifarios de los usuarios y el del día anterior al pago a las petroleras.
Camuzzi Gas Pampeana indicó en el balance que el Enargas fijó en $20,345 el tipo de cambio para el traslado a tarifas del costo del gas, pero que las productoras intimaron a la empresa vía extrajudicial a abonar el gas al tipo de cambio del día anterior a la fecha de pago de cada factura.
Según la distribuidora, "el conflicto generado por la devaluación y la posibilidad de su traslado a tarifas comprende a otros actores del mercado, principalmente el Enargas y el Ministerio de Energía, y su resolución excede la cuestión meramente bilateral".
Llamativamente, Pampeana destacó que los contratos firmados con las productoras "no fueron concertados libremente, sino que se enmarcan en las bases y condiciones" fijadas en noviembre de 2017 por el Ministerio de Energía.
Por su parte, Metrogas, controlada por YPF, expresó también que "a instancias del Ministerio de Energía" suscribió las bases y condiciones para el abastecimiento a las distribuidoras entre el 1 de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2019. Indicó además que el 27 de julio solicitó al Enargas que se apliquen nuevos cuadros tarifarios para reconocer la incidencia de los mayores costos y comenzar a reconstituir el capital de trabajo.
Dicho de otra forma, las distribuidoras responsabilizan al Gobierno porque firmaron contratos con las petroleras según los criterios fijados por el exministro Juan José Aranguren, y ahora son intimadas por las petroleras, mientras el Enargas no les autoriza a trasladar al público el efecto de la devaluación.
Metrogas indicó también que el 1 de este mes ofreció a las productoras adecuar los contratos de modo de preservar la relación comercial considerando "las actuales circunstancias macroeconómicas". Pero añadió que a la fecha de cierre del balance, las negociaciones no derivaron en una modificación contractual.
La diferencia de la que se está hablando equivale a unos $969 millones para todos los usuarios de Metrogas en el segundo trimestre, y cifras similares para las otras distribuidoras, en relación con los volúmenes de gas distribuidos.
Desde el lado de los usuarios significaría, un aumento de casi el 50% sobre el valor del gas utilizado desde abril de este año. Ese porcentaje se aplicaría sobre el 40% de la factura, lo que desde ya arrojaría una suba del 20% en tarifa final.
En principio, las petroleras, las distribuidoras y el Estado no se harán cargo de esa diferencia, por lo que se trasladará a tarifas en octubre o en cuotas mensuales. Ese retroactivo conspira desde ya para que el aumento final en tarifas se ubique en el 25%.
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