5 de diciembre 2008 - 00:00

Giorgi contra Moreno por auto de la URSS

Cierta frustración, tanto dentro del gobierno como entre los presidentes de las terminales automotrices que llegaron ayer por la mañana hasta Olivos para escuchar a la jefa de Estado, provocó la falta de anuncios concretos con respecto al plan de ayuda al sector. Cristina de Kirchner sólo hizo alusiones generales, se enredó en explicaciones que todos los participantes de la actividad aceptaban perder algo y reconoció que el sector continúa negociando. Sólo pudo anunciar una limitación concreta que tendrá el nuevo sistema: será para comprar automóviles cero kilómetro económicos, y no para toda la línea de oferta de las automotrices. Pacientemente asentían con la cabeza Viktor Klima de Volkswagen y Cristiano Ratazzi de FIAT Auto, dos de los titulares de terminales que aún esperan precisiones sobre qué es concretamente lo que el gobierno está por lanzar desde hace más de 10 días.

Hasta ayer al mediodía, los dos principales actores que estaban tratando de terminar de diseñar el plan estaban lejos de ponerse de acuerdo. Se trata de la ministra de la producción, Débora Giorgi, la delegada de Cristina de Kirchner para avanzar sobre este tema, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el hombre de Néstor Kirchner para estos menesteres. Un clásico.

  • Controversia

  • La primera defiende un esquema donde con tasas de 5% anual se puedan colocar vehículos de hasta $ 35.000 promedio; que ya estén en la línea de producción de las terminales, que puedan ser nacionales o brasileños,y que se financien hasta en 60 cuotas. Además, en menos de 12 meses, todos los interesados tendrían su unidad.

    Moreno tiene una idea más cercana al peronismo ortodoxo: quiere un auto uniforme en todas las terminales, que no tenga un costo superior a los $ 25.000, que sea colocado inmediatamente en el mercado y fabricado en 80% con piezas locales. Hoy, según el modelo, el porcentaje no llega a 55%.

  • Recuerdo

    Para Moreno, esta especie de vehículo único en el mundo (ya no existen las plantas de la URSS que producían el Moskova), sería fabricado por los trabajadores que tendrían tiempo ocioso en las terminales y podrían dedicarse a producir «el Kirchnerista», en recuerdo del vehículo «Justicialista» de la década del 50. La insistencia sobre esta propuesta, radica en que Moreno, con cierta razón, asegura que fue quien llevó la iniciativa al gobierno, en momentos en que las automotrices amenazaban con despedir personal y bajo la autorización de su jefe, Néstor Kirchner.

    De todas maneras, y según fuentes del gobierno, más cercanas a Giorgi -Sergio Massa, Carlos Fernández, Florencio Randazzo-, se impondría en las próximas horas la posición de la ministra de la Producción. Sin embargo habrá que esperar que el ex presidente se comunique con Moreno para darle las instrucciones del caso. Hasta que no existe este mensaje, el secretario continuará con su particular y curioso plan automotor.

    Lo cierto es que, a menos de una semana de haber asumido bajo la promesa de Cristina de Kirchner de manejarse con absoluta independencia de Moreno, los dos funcionarios ya tuvieron su primer y grave problema.
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