17 de agosto 2011 - 00:00

Giro: cómo gastar ante elección

Giro: cómo gastar ante elección
El Gobierno llegó a las elecciones primarias con una dinámica del gasto público diferente a la que tenía acostumbrada, sobre todo, con Néstor Kirchner. Bajo el comando del expresidente, uno de los principales ejes de la estrategia fiscal preelectoral era la inversión en obra pública. Por esos años llovían los anuncios y las piedras fundacionales por todo el país. Cloacas, calles, pavimentación, agua corriente, carreteras, escuelas, hospitales eran la punta de lanza de la avanzada kirchnerista. Así desde el Ministerio de Planificación de Julio De Vido se remitían las partidas presupuestarias hacia las provincias, principalmente cercanas al Gobierno, y sobre todo a las intendencias. De modo que eran los intendentes los que administraban el dinero para las obras y, por ende, esto los constituía en piezas clave en el armado electoral.

Pero las cosas cambiaron y ahora el Gobierno de Cristina de Kirchner optó por priorizar los subsidios con el objetivo de que el dinero llegue directamente a los bolsillos de los votantes.

Por lo tanto, se eliminaron los intermediarios, gobernadores e intendentes, como si la política la hubiera delineado Daniel Passarella.

En el primer semestre del año, los subsidios crecieron un 85% anual, nada menos que $ 11.500 millones según un informe de M&S Consultores. Dentro del rubro subsidios, el sector energético se lleva el grueso, principalmente Cammesa y luego Enarsa, con un total en el período de $ 12.915 millones y $ 4.030 millones, respectivamente, de acuerdo con datos del Estudio Broda. Detrás, el sector transporte, fundamentalmente los colectivos, con $ 4.525 millones (aumentaron un 124% anual) y $ 3.189 millones (+54%) los trenes y subtes. Los que menos contribuyeron al aumento de los subsidios fueron las empresas públicas AySA, Radio y TV Argentina, Télam y otras.

En segundo lugar figuran las jubilaciones como el rubro del gasto público que más creció, con el 36% anual ($ 17.907 millones). Por debajo de estas tasas de crecimiento interanual lle-gan al segundo semestre los sueldos, con el 29% anual ($ 5.843 millones), la obra pública con el 24% ($ 2.366 M) y más atrás los planes sociales, con un 10% ($ 1.945 M) y las transferencias a las provincias con 3% ($ 458 M).

El gasto primario en el primer semestre creció un 33% interanual, lo que implica unos $ 47.4312 millones, de los cuales un 24% corresponde a subsidios.

La Tesorería prácticamente pisó los rubros de transferencias a las provincias y la obra pública como parte de la nueva estrategia. Esto no significa que se hayan dejado de lado, en el menú preelectoral, nuevos aumentos del gasto vinculados principalmente a jubilaciones, planes sociales y subsidios. Parte de ellos ya fueron anunciados y se espera que lleguen otros en septiembre, más allá del aplastante resultado de las primarias. Claro que también algo de obra pública se liberará en la medida en que la caja lo permita.

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