3 de diciembre 2012 - 18:22

Giro: Cristina, a la plaza y un scrum de refutadores

• Mesas de arena

El 20-N, cuando Hugo Moyano y Pablo Micheli montaron el primer paro nacional de la década K, Cristina de Kirchner estrenó con parrafadas anti- gremio un perfil que pudo ser episódico pero el fin de semana adquirió rango de giro institucional: refutar sistemáticamente a la prensa.

El sábado, por mandato de la Presidente, se enlazaron tres reacciones que lo confirman: por primera vez, La Cámpora desmintió una publicación periodística, en ese caso de la revista Noticias, que atribuyó a Máximo Kirchner la compra de una quinta en u$s 2,2 millones.

No fue un espasmo. El mismo día, la Casa Rosada tuvo ritmo frenético para un sábado al poner a dos ministros del Gabinete K, Oscar Parrilli y Héctor Timerman, contrariando información de dos diarios, Clarín y La Nación, sobre una reunión con la cúpula de la Iglesia y negociación con Irán.

Días atrás, el secretario General de la Presidencia emitió un comunicado contra otra tapa de Clarín -sobre el sueldo presidencial- y el canciller habló (en realidad leyó un texto) para desmentir noticias en torno de la fragata Libertad, que permanece «capturada» en Ghana.

La semana pasada, en la misma línea, Julio De Vido reavivó el proyecto eternista de la re-ree, cuestionó a Daniel Scioli y embistió contra Mauricio Macri. Al scrum se sumó Florencio Randazzo que castigó a los apresurados que hablan de 2015 y Aníbal Fernández que se dedicó a Moyano.

En Casa Rosada dicen que es un cambió de táctica. El cristinismo magnificó la regla K de «no responder» las críticas para «no darles entidad» e hizo del silencio ante las denuncias un mecanismo de minimización. Ese ciclo parece haber llegado a su fin.

En la previa del 7D, el giro toma entidad de «política» oficial y registra como reacción emblemática el comunicado que difundió La Cámpora para desmentir que Máximo Kirchner haya comprado una propiedad en un country de Zárate, en el norte bonaerense.

Explicación

«No sirve más no responder», explican en Gobierno y remiten, como es un clásico en el universo K, a la ausencia de Néstor Kirchner que acostumbraba, sobre todo después de dejar la presidencia, utilizar sus apariciones públicas para responder críticas y publicaciones. Bondades del doble comando.

No es la única mutación que perfila Cristina de Kirchner. Tras el cacerolazo del 13-S que la sorprendió por volumen e intensidad, ordenó no entrar en la disputa de «plaza versus plaza» con los sectores críticos.

Por esa razón mandó a desactivar el show que se preparaba para el 27 de octubre pasado, a dos años de la muerte de Kirchner. En este punto la Presidente mostró matices disímiles con su exesposo que durante el conflicto de la 125 encabezó el pulseo callejero contra los chacareros.

Ahora, tocada por el 8N, la Presidente volverá a Plaza de Mayo. Dispuso la logística para montar un festival artístico y cultural el 9 de diciembre frente a Casa Rosada que será convocado con tres consignas: por un lado, en «Defensa de la democracia» por el 10 de diciembre -además Cristina de Kirchner cumple el primer año de su reelección-; por otro por ser el Día Internacional de los Derechos Humanos fijado por la ONU, y además para respaldar la entrada en vigencia de la Ley de Medios.

A partir de hoy, dirigentes del dispositivo K desfilarán por Casa Rosada para recibir indicaciones sobre cómo será la movilización del domingo. Hablan de una concentración multitudinaria que se estiraría hasta la medianoche con una vigilia del 10-D.

En la semana se terminará de montar el show y se confirmará lo que, a priori, se da por hecho: Cristina de Kirchner estará presente en el festival y hablará ante una Plaza de Mayo que el kirchnerismo pretende llenar, por lo que ya está activa la logística de la movilización.

Dos actos

En las apariciones de estos días, con una agenda frenética, Cristina de Kirchner prolongará la cita. Hoy tendrá dos actos: uno por la renovación del 911 y otro en la recepción del presidente de Austria, y el martes al mediodía recibirá al ecuatoriano Rafael Correa.

El miércoles, en Tecnópolis, encabezará una presentación vinculada con YPF mientras que para el jueves, antes de partir al atardecer a Brasil por la cumbre Mercosur, prepara una aparición con alta carga simbólica: en Benavidez, con la TV Digital, cuya matriz fue «diezmar» de abonados a los cables.

Dejá tu comentario