La versión del primogénito del narcotraficante contradice entonces a aquella oficial divulgada por las autoridades colombianas, según la cual Escobar había sido asesinado por la Policía.
"Mi padre siempre me dijo de tener 15 balas en su pistola, 14 para los enemigos y la última para sí mismo", reveló su hijo.
El suicidio "no es una teoría. Los investigadores forenses que siguieron la autopsia nos dijeron que se trató de un suicidio, pero que fueron amenazados por las autoridades para no contradecir la versión oficial", aclaró Marroquín al diario neoyorquino.
Hasta ahora, la versión conocida indicaba que el narcotraficante colombiano, fundador del Cartel de Medellín, había sido abatido por la Policía el 2 de diciembre de 1993, a los 44 años, cuando escapaba por los tejados de una serie de viviendas, en el barrio Los Olivos de Medellín, junto a su histórico guardaespaldas, Álvaro de Jesús Agudelo, alias "Limón".
Pero, según la versión de su hijo, Escobar sólo había sido herido de bala, tras lo cual habría decidido él mismo pegarse un tiro ante la posibilidad de ser capturado.
Según trascendió, el jefe del Cartel de Medellín había recibido tres disparos: uno en la pierna; otro en el tórax, proveniente de una pistola, y uno más que le perforó el oído, accionado desde un fusil R-15. La duda es si alguno de esos disparos fue realizado por sí mismo.
Sebastián Marroquín tenía 17 años cuando su padre murió. Ahora, tiene 39 y desde hace años vive en el barrio porteño de Belgrano, en la Argentina, donde se desempeña en el negocio inmobiliario, junto a su madre, quien también tuvo que sufrir un cambio de identidad para escaparse de su país.
| Agencia Ansa y Ámbito Financiero |


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