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Giro: en setiembre Cristina desafía con nueva ley de medios
Néstor Kirchner
Néstor Kirchner encontró en Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete y alguna vez tercer vértice del triángulo K, un culpable perfecto. Distanciado, ahora hasta le imputa haber frenado, allá por 2005, un duelo mano a mano con el Grupo Clarín.
«Nosotros teníamos más fuerza y ellos menos», reflexionó el ex presidente, rememorando aquellos días, en los que decidió -confesó ahora- seguir el consejo de su superministro respecto de que con Clarín había que negociar, pero no entrar en una guerra de final incierto.
Luego de la avanzada con el fútbol, el ex presidente volvió a motorizar desde su búnker de Olivos la cruzada contra el grupo y, en ese marco, anticipó que su esposa, Cristina de Kirchner, tomó la decisión de enviar al Congreso la Ley de Medios Audiovisuales.
Esa norma, antigua amenaza contra Clarín, reemplazaría a la Ley de Radiodifusión y, según el libreto oficial, limitará los monopolios en el negocio de la TV y las radios. De ser aprobada, obligaría a grupos como el de Noble-Magnetto y a otros que hay en todo el país a desprenderse de señales y ceder frecuencias.
Gabriel Mariotto, el intenterventor del COMFER, que se hundió en los últimos 10 días a trabajar con Carlos Zannini en el esquema por el que se administrará el sistema de televisación del fútbol, tras la ruptura del acuerdo AFA-TyC, sumó ahora otra tarea.
Para mediados de setiembre, debería tener listo el texto oficial de la Ley de Medios para enviarlo al Congreso para su tratamiento. Algunas fuentes sugieren, incluso, que podría ser antes. Pero funcionarios cercanos al tema sostienen que será en setiembre.
El episodio de las facultades delegadas, en las que el Gobierno logró el voto del G-16, grupos progre no kirchneristas, más los neuquinos y radicales K, los hace fantasear con que tienen los votos para aprobar la Ley de Medios sin necesidad de reformas de fondo.
Eso transmite, al menos, Mariotto, el escudero al que Kirchner puso al frente de una aventura impredecible, que luego del fracaso del 28 de junio pareció archivada -Cristina de Kirchner mandó el mensaje de esperar- y que, ahora, los Kirchner prometen volver a poner en carrera.
El operativo se sostiene sobre un concepto que genera intriga e interés: es el referido a un entendimiento implícito entre el PJ y la UCR, entre ellos, Julio Cobos, para avanzar con una norma que pondrá límites al poder mediático, y político, del Grupo Clarín.
«Cobos, que quiere ser presidente, se va a hacer el distraído porque prefiere a un Clarín debilitado», es el argumento que emana de Olivos y circula, de boca en boca, entre los operadores y dirigentes ultra-K. Sostiene que el vice, aunque enfrentado al Gobierno, coincide en condicionar a Clarín.
Es cierto, también, que el Gobierno había puesto fecha, en 2008, para mandar la ley. Mariotto dijo, en medio del conflicto del campo, que lo haría en agosto. Nunca ocurrió. Luego la Presidente hizo un anuncio genérico que consistió en invitar a debatir la propuesta.
Ahora, con el horizonte en los primeros días de setiembre, Kirchner empuja a que vuelvan a activarse los grupos K que en su momento impulsaron públicamente la reforma de la ley. Uno de ellos es Carta Abierta, que tuvo un encuentro días atrás en Filosofía.
También reserva un rol para los grupos sociales. En simultáneo, el 22 de agosto, habrá tres eventos de esos sectores. Luis DElía hará su segundo cabildo abierto, Emilio Pérsico su propia asamblea en Chivilcoy y Francisco «Barba» Gutiérrez un encuentro de la militancia en Quilmes.
DElía y Pérsico, por separado, tuvieron hace un mes sus cabildos abiertos convocados para «repensar» el proyecto K. Luego de la jugada con el fútbol, se reanimaron y Kirchner pidió ampliar el juego: por eso, el intendente de Quilmes montó un encuentro con otros jefes del conurbano y ahora arma una cita más tumultuosa.
Por otro lado, el grupo Luna Park, que ordenan Edgardo Depetri, Eduardo Sigal y Oscar Laborde, entre otros, se mueve en la misma dirección, aunque de manera autónoma. Ésa es la regla: cada cual por su lado, todos tributarios de Kirchner, pero sin fusionarse con sus primos.
El G-16, en tanto, también acompañaría la reforma. De hecho, una de las diputadas de Libres de Sur, Cecilia Merchán, pidió la semana pasada que se apure la discusión de ese proyecto. De todos modos, ese grupo debe resolver sus propias cuitas: Pino Solanas se resiste a que los suyos voten en línea con el Gobierno.


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