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Gobernadores quieren ver la letra chica de las propuestas
• ANTICIPAN QUE NO ESTÁN DISPUESTOS A RESIGNAR INGRESOS POR BAJA DE IMPUESTOS QUE PIDE NACIÓN
El Presidente y los gobernadores se reunirán en Buenos Aires la semana próxima. Allí esperan más precisiones sobre los cambios. Llevan también sus propias propuestas.
Gestos. El Presidente recibió el aval de propios como el mendocino Alfredo Cornejo, pero también cosechó el aplauso (condicionado) del peronista de La Pampa, Carlos Verna, un gobernador crítico.
De allí la reticencia de los mandatarios a acceder de motu proprio a tamaña diligencia. Sin embargo, ya recogieron el guante el porteño Horacio Rodríguez Larreta, la bonaerense María Eugenia Vidal, el mendocino Alfredo Cornejo y el cordobés Juan Schiaretti, que incluyeron en sus proyectos de Presupuesto 2018 importantes reducciones de Ingresos Brutos y Sellos que, de aprobarse, redundarían en un renuncio global de más de $15.800 millones.
La "reparación" de ese agujero en las cuentas públicas llegará de la mano de una modificación en otros impuestos, como una fuerte suba en el inmobiliario urbano y rural, en el caso de Buenos Aires.
Desde Santa Fe, en tanto, el socialista Miguel Lifschitz descartó la posibilidad de renunciar a Ingresos Brutos "teniendo en cuenta el escenario actual". Para que eso suceda, consideró, "debería darse otro marco de distribución de recursos entre Nación y Provincia".
A partir de la presentación mañana de la reforma tributaria que impulsará el Gobierno, la batalla por la distribución nacional de los fondos copará la agenda de la relación entre la Casa Rosada y las administraciones subnacionales.
Subyace como marco encolerizador la pretensión de Vidal ante la Corte Suprema para eliminar el tope de $650 millones del Fondo del Conurbano.
"Todo es negociable, menos una resignación de fondos a favor de un sólo distrito", coincidieron ayer varios caciques provinciales cuando se les consultó sobre las distintas propuestas de Macri y la discusión inexorable que se viene sobre un nuevo esquema de reparto que comenzará a vislumbrarse la próxima semana cuando se vean, cara a cara, con el Presidente.
Por de pronto, ayer los gobernadores -incluidos aquellos acérrimos opositores al Gobierno como el pampeano Carlos Verna o el formoseño Gildo Insfrán- manifestaron su respaldo a los ejes anunciados para combatir la pobreza, crear empleo y lograr el equilibrio fiscal. "Son temas centrales y necesarios para el crecimiento", se alinearon.
Lifschitz, por su parte, valorizó la convocatoria, aunque prefirió no adelantar "posiciones específicas" sobre sus eventuales resultados y pidió esperar para ver "la letra chica" de las propuestas.
El rionegrino Alberto Weretilneck coincidió con el anuncio del Presidente, al resaltar que "son ejes de una agenda republicana muy importante".
"Que trabajemos sobre el empleo, que tengamos un Estado que no genere inflación y por otro lado mayor calidad institucional, creo que son ejes de una agenda republicana muy importante", resumió. Sin embargo, afirmó que "todos los temas después hay que ver en el detalle la búsqueda de un consenso".
Al retirarse del Centro Cultural Kirchner, el misionero Hugo Passalacqua (Frente Renovador de la Concordia), destacó el llamado al "diálogo" y el "consenso", y aseguró que "coincidimos en la necesidad de dialogar a fondo todos los temas". Pero más allá de muchas buenas expresiones, los gestos adustos de la mayoría de los gobernadores durante los 45 minutos que duró el discurso permiten imaginar la posición que llevarán algunos de ellos a la mesa de trabajo que el Presidente les tenderá la próxima semana. Un encuentro en el que el Macri jugará, otra vez, de local.


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