Estos comicios municipales y autonómicos fueron la ocasión para que los electores expresaran su hartazgo frente al ajuste y a un desempleo que afecta a casi el 24% de la población. Pero el margen de maniobra de los elegidos será limitado dado el estado de las finanzas públicas de las 17 regiones.
El déficit fiscal -correspondiente a las necesidades de financiación del Estado, las administraciones regionales y locales y la Seguridad Social- representó el 5,69% del PBI en 2014, frente al 2,23% en 2007, antes la crisis. La administración central logró reducir su déficit, pero el de las regiones aumentó en promedio a un 1,66% este año, por encima del objetivo del 1% que les había el Gobierno de Mariano Rajoy. Sólo cuatro de las 17 comunidades autónomas cumplieron con las metas.
Pese a las promesas del ejecutivo conservador de reducir el déficit público en 2016 por debajo del 3% del PBI como exige Bruselas, no es seguro que las regiones logren cumplir sus compromisos.
| Agencia AFP |

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