Gobierno, confiado: naftas no alterarán la “pax electoral”

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Enojo presidencial por el pago de $25.000 millones (ahorrados por el invierno benigno) a petroleras. Creen que tampoco afectará la suba de divisa norteamericana.

Para el Gobierno, los últimos dos movimientos más importantes de la economía no provocarían cambios en las proyecciones inflacionarias hasta fin de año. Ni la liberación de los precios de los combustibles ni el alza del dólar deberían tener consecuencias sobre el IPC en los últimos cuatro meses del año, con lo que la proyección para 2017 se mantiene inalterable con el tope del 22% final. El dato se conocerá el 11 de enero, pero parte de la credibilidad para todo el próximo año dependerá de lograr esa meta.

La Casa Rosada tomó la decisión de avalar el incremento de las naftas luego de tener sobre la mesa un dato casi nefasto para las cuentas públicas. Tal como había adelantado este diario, el muy benigno invierno 2017 permitió que las cuentas públicas puedan ahorrar casi $48.000 millones este ejercicio, sólo por las temperaturas más bajas que las de 2016. El dato dio cierta alegría fiscal a los contadores de ingresos públicos, hasta que algún aguafiestas aclaró que de ese dinero, unos 25.000 millones de pesos deberían ser entregados a las petroleras por la vigencia del acuerdo que obliga al país a compensarlas por los vaivenes negativos del valor del barril de petróleo. El propio Mauricio Macri pidió aclaraciones sobre el tema, y finalmente decidió que el fin del régimen se adelante del primer día de 2018 a octubre. Ordenó también que el plan no altere la "pax económica" con la que el macrismo parece navegar hacia las elecciones del 22 de octubre. No quiere, ni el "ala política" ni la conducción económica (incluyendo el BCRA de Federico Sturzenegger), que suceda lo mismo que en julio pasado, cuando el Ministerio de Energía decidió aumentar los combustibles entre 6 y 7% a comienzos de ese mes; provocando que la inflación subiera ese mes 1,7%, especulando que al menos un punto de esa suba se debió a las consecuencias el incremento de los combustibles. Para peor el anuncio de esa aceleración inflacionaria se conoció el miércoles anterior a la votación del 13 de agosto, complicando el ya complejo panorama económico con el que el oficialismo enfrentó las PASO. Por esto el alza se oficializará en noviembre, y tendría un nivel promedio de 7%. Esto provocará obviamente un efecto inflacionario, pero no en octubre; despejando el horizonte del día 22. Se espera que el traslado a los precios del incremento sea, nuevamente, del 1%, lo que implicaría que en el anteúltimo mes de 2017 el alza del IPC arroje una suba no menor al 1,5%. Como el Gobierno espera que tanto septiembre como octubre la inflación esté controlada cerca del 1% y que en diciembre (mes de mayor presión sobre los precios) no se escape del 1,5%, se cumpliría la proyección de menos de 22% para este año.

Para conseguir la meta hay otra variable que debe estar controlada. El dólar ya se desperezó y acumuló ayer una nueva alza cerrando a $17,85 luego de haber descendido después de las PASO hasta 17,50 pesos. Nuevamente apareció el fantasma siempre presente de un traslado a precios en las subas de la divisa, una clásico argentino que según el Banco Central se logró evitar en agosto cuando el dólar subió antes de las elecciones a casi 18,50 pesos. La entidad asegura que no hubo "pass through", lo que es valorado casi como un hecho histórico. No se quiere entonces que este renacimiento en la cotización de la divisa de los últimos días altere ese logro. Y que la inflación de septiembre se mantenga por debajo el 1%, la gran meta del corto plazo.

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