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Gobierno congela idea de dar personería
Carlos Tomada
De esta manera, Tomada, con el aval de Olivos, mantendrá el statu quo actual en cuanto a la representación sindical de los trabajadores del subte, al menos hasta que los delegados de base, vinculados a la izquierda, dejen de lado las medidas de fuerza y vuelvan a negociar.
Esta es hoy la posición del Gobierno ante el conflicto, expresada claramente por el propio Tomada ayer por la tarde desde la Casa de Gobierno. Según el ministro, los empleados de subterráneos «no están haciendo un paro», sino una «actitud de apriete y extorsión», lo que imposibilita el dictado de la conciliación obligatoria.
El ministro dijo, además, que «rechazamos la medida porque no es la forma que habíamos planteado para resolver la situación. Estaban dadas las condiciones para terminar con esto».
Explicó que durante las reuniones entre el Ministerio, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los trabajadores de subterráneos, se les había pedido a los delegados de la comisión interna que evitaran realizar medidas de fuerza durante diez días, mientras se sustanciaba el trámite judicial del conflicto.
Sin embargo, unos minutos antes, el delegado Néstor Segovia había dicho que los trabajadores «no pueden» esperar ese tiempo, a lo que Tomada respondió que el Ministerio está imposibilitado de dictar la conciliación obligatoria porque «no hay un gremio en conflicto».
Según voceros cercanos al sector que lidera Segovia, la última liquidación de los salarios de los operarios del subte, donde se incluyó legalmente el descuento de 1% que los trabajadores realizan históricamente a la UTA, determinó que los representantes de la comisión interna decidieran el paro de ayer e iniciar la nueva etapa de lucha.
«Estoy muy preocupado porque estamos ante una actitud de un nivel extorsivo que no se corresponde con las ganas de buscar una solución y el clima de una reunión donde se les explicó todo claramente», dijo Tomada. Según el ministro, «los trabajadores, que ni siquiera son delegados, esperaron nada, no averiguaron nada y lanzaron un paro por doce horas en un transporte clave».
Varios de los delegados de la comisión interna mantienen, además, la afiliación directa a la UTA, según la visión, pese a que reclaman su independencia del gremio nacional que maneja Roberto Fernández. En teoría, esta situación debería haber terminado, para la propia comisión interna, luego del plebiscito de febrero en el que los trabajadores del subte votaron y un 80% lo hizo a favor de la separación de la UTA. Este acto nunca fue avalado por Tomada y fue denunciado ante la Justicia por el gremio de Fernández.
Para la UTA, el paro de ayer, de no mediar el bloqueo de los delegados de izquierda, no debería haber impedido el funcionamiento del servicio, ya que los del gremio de Fernández, avalados por la Policía Federal y la empresa Metrovías, iban a manejar y administrar las formaciones. Sin embargo, la decisión de realizar bloqueos físicos hizo que los subterráneos ayer no operaran.


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