El gobierno de Cristina de Kirchner y el campo están nuevamente a punto de entrar en colisión. Pese a cierto acercamiento entre el Ejecutivo y los dirigentes de la Mesa de Enlace (salvo la Federación Agraria), durante la semana pasada ante la asunción de la ministra de Producción, Débora Giorgi; desde el miércoles, la relación pasó nuevamente a una etapa de tensión. Esto es, el mismo nivel de enfrentamiento que luego de la crisis del campo.
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El motivo del nuevo distanciamiento es fiscal: según los datos que Néstor Kirchner manejaba el miércoles por la mañana, con la planilla de la recaudación impositiva de noviembre sobre la mesa, los productores sojeros estarían reteniendo unos u$s 3.000 millones de la oleaginosa. Entre «los especuladores golpistas», como se los llamó el miércoles en Olivos, estarían, según su visión, tanto grandes como medianos y pequeños productores. El ex presidente pidió precisiones sobre la situación de las operaciones de liquidación de soja para exportación, al ver la planilla de recaudación y observar que en noviembre de 2008, los ingresos por esta vía habían llegado a los $ 2.201,2 millones (cayendo 0,1% contra el mismo mes del año pasado), cuando hace unos meses ascendían a los $ 4.000 millones y subirían porcentualmente más de 100% contra el nivel de 2007. En otras palabras, el gobierno estaría perdiendo más de $ 1.000 millones mensuales en ingresos de retenciones.
El motivo que encuentran desde el gobierno para esta retención es doble y siempre negativo. Por un lado, los productores estarían intentando presionar al Ejecutivo para que rebaje el nivel de retenciones a la soja de manera compulsiva. Es la opinión, por ejemplo, del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y, en parte, del titular de la ONCCA, Ricardo Echegaray.
Tampoco faltan las teorías conspirativas. Ayer dirigentes de la mesa de enlace reconocían la posibilidad de la existencia de los casi u$s 3.000 millones en operaciones de exportación sin liquidar, pero daban otro tipo de explicaciones menos complejas y más económicas. El titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo de Angeli, reconocía el dato, pero aseguraba que se debe al precio actual de la oleaginosa ( menos de u$s 300 la tonelada según el cierre de ayer), y a la vigencia del nivel de retenciones a 35%. «Con este nivel no es rentable vender y se prefiere guardar la mercadería», aseguraba el dirigente. Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural (SRA), también reconoció la situación, pero llamó al gobierno a «dejar de demonizar al sector y buscar conspiraciones y mirar el nivel del precio de la soja y el de las retenciones». Fiscalmente, la falta de liquidación de soja es para el gobierno nacional un verdadero problema económico hacia el futuro.
Si no mejora el precio del commodity (al menos por encima de los u$s 350 dólares) y si los productores continúan reteniendo los porotos sojeros y no realizando operaciones de exportación, en los próximos meses las pérdidas de ingresos superarán los $ 5.000 millones durante 2009; en teoría, una de las épocas en las que los ingresos por este capítulo deberían mostrar un salto. Tamaña cantidad de dinero fuera de las arcas fiscales sólo podría provocar ira en el gobierno. Las consecuencias de esta situación se vieron en las últimas horas. La Mesa de Enlace en particular y el campo en general fueron los grandes ausentes ayer en la invitación presidencial para escuchar los planes de reactivación económica lanzados en Olivos. Había banqueros, empresarios automotores y autopartistas, de la siderurgia y la construcción, representantes de la industria en todos sus tamaños, el comercio, sindicalistas y funcionarios de todas las provincias. Todos en algún momento tuvieron su medida para aplaudir. No hubo, sin embargo, productores agropecuarios que pudieran enfervorizarse con la rebaja de 5 puntos para las retenciones al maíz y al trigo. También se congeló hasta otro momento (o hasta que se liquiden los u$s 3.000 millones en soja), la invitación para que la Mesa de Enlace se reúna con la ministra de Producción, Débora Giorgi.
Una fuente del gobierno aseguraba también que en el proyecto original de reducción de las retenciones, la soja estaba incluida. Sin embargo, la negativa del ex presidente (que tampoco estaba de acuerdo en las bajas para el maíz y el trigo) hizo que los sojeros quedaran fuera del beneficio, al menos hasta 2009.
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