30 de junio 2010 - 00:00

Gol en contra del Foreign Office

Además del 4-1 en el Mundial contra Alemania, Gran Bretaña sufrió otro traspié internacional, al que el Foreign Office busca bajarle el tono. Fue la semana pasada, cuando Naciones Unidas le rechazó a Londres su reclamo por 200.000 kilómetros cuadrados de lecho marino alrededor de la isla de Ascensión, un solitario territorio de ultramar en el Atlántico, ubicado a mitad de camino entre África y el nordeste de Brasil.

Esta negativa de la Comisión de Límites para la Plataforma Continental de Naciones Unidas (COPLA) sería un pésimo antecedente para otro de los reclamos británicos: la extensión (de 200 a 350 millas) de la plataforma continental de las islas Malvinas y Georgias del Sur.

El pronunciamiento de COPLA sobre Ascensión, una isla volcánica de 91 kilómetros cuadrados y apenas 1.100 habitantes, cayó como un balde de agua fría. Es que de los tres reclamos presentados por Londres por extender la plataforma submarina hasta 350 millas, éste parecía ser el más fácil, dado que no venía con disputa de soberanía, como es el caso de Malvinas y Georgias (con la Argentina), y Rockall en el Atlántico Norte (con Irlanda, Islandia y Dinamarca).

En un dossier de 21 páginas, COPLA argumentó que rechazaba la propuesta británica porque, debido a lo escarpada de la plataforma submarina en Ascensión, no se podía demostrar que había «prolongación» de ésta hasta las 350 millas, como sucede, por ejemplo, con la costa atlántica argentina.

«El hecho de que Naciones Unidas haya rechazado lo de Ascensión por razones técnicas abona la presunción de que desde Gran Bretaña no están haciendo un buen trabajo y esto podría afectar la seriedad de su reclamo en otros territorios del mundo, como son sus aspiraciones a la Antártida y a las islas Malvinas», dijo el ex canciller Andrés Cisneros, ante la consulta de Ámbito Financiero.

La Comisión del Derecho del Mar de Naciones Unidas, ante la presión de conflictos originados en reclamos por soberanías continentales submarinas, creó la COPLA para establecer la «legitimidad» de éstos (no implica derechos de soberanía todavía). No hace falta decir que en los lechos marinos reside el potencial energético y alimentario de las próximas décadas. «Actualmente, la suma de los reclamos por soberanía (terrestre) equivalen a la superficie de Australia», agregó Cisneros, no sin aclarar que esto se triplica cuando del mar se trata.

Las presentaciones ante Naciones Unidas reclamando una extensión de sus respectivas plataformas submarinas fueron hechas por distintos países antes de mayo de 2009 (entre ellas, las de la Argentina). El dictamen de la semana pasada sobre Ascensión es el primero en la lista de reclamos en el Atlántico. Allí, en las aguas de esa isla que recibió a Charles Darwin en 1836 y que fue escala aérea obligada en la Guerra del Atlántico Sur, Gran Bretaña busca explorar petróleo y minerales. Deberá conformarse, por ahora, con hacerlo sólo hasta las 200 millas. El Foreign Office estaría apelando el fallo: más allá de las probabilidades de encontrar hidrocarburos, se juega el dictamen pendiente sobre la plataforma submarina alrededor de las islas del Atlántico Sur.

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