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Golpistas aíslan a Zelaya en la embajada: “Que se quede 10 años”
Los manifestantes a favor de Manuel Zelaya fueron violentamente dispersados y las fuerzas de seguridad montaron una masiva custodia en las cercanías de la embajada brasileña. Los zelayistas se defendieron con piedras.
Policías y militares dispersaron con gases lacrimógenos, carros hidrantes y una antena que emitía un sonido ensordecedor a los manifestantes, que se defendieron con piedras, en una batalla campal que dejó decenas de heridos y detenidos.
Cientos de miembros de las fuerzas de seguridad se habían desplegado a la madrugada alrededor de la sede diplomática a la que Zelaya llegó el lunes por sorpresa, provocando un brusco giro en la crisis hondureña, cuando los golpistas sentían que tenían bajo dominio la situación.
Zelaya logró alterar el camino diseñado por los golpistas para que se vote el 29 de noviembre, en comicios que, según se había anunciado, serían desconocidos por los gobiernos latinoamericanos. Sin embargo, el amplio frente institucional en contra del presidente derrocado el 28 de junio, que incluye a la Corte Suprema y el Congreso, no permite pronosticar un escenario favorable para la restauración del mandatario electo en su puesto.
El Gobierno provisional volvió a ajustar la censura cuando forzó la salida del aire desde el lunes del Canal 36, la única emisora de TV abiertamente crítica de los golpistas. La jesuita Radio Progreso, de la localidad homónima, optó por cerrar la transmisión para evitar la ocupación militar, como había sucedido cuando ocurrió el golpe.
Ante los reclamos de la Cancillería de Brasil por la integridad de la embajada y la vida de Zelaya (ver pág. 15), Micheletti respondió: «Nosotros vamos a ser respetuosos a lo que mandan las leyes nacionales e internacionales; si él quiere quedarse viviendo allí unos 5 o 10 años, nosotros no tenemos ningún inconveniente», aseguró.
«El régimen golpista está desafiando al mundo; la comunidad internacional quiere una salida negociada, pacífica, pero aquí lo que hay como respuesta es violencia, represión contra el pueblo», afirmó, por su parte, Zelaya -un aliado de Hugo Chávez- a la radio local Globo.
Luego de ser dispersados en la embajada, seguidores del derrocado mandatario se congregaron en otros puntos de la capital, pese al toque de queda. Además de esa medida que comenzó el lunes, el Gobierno de facto cerró los cuatro aeropuertos comerciales del país. Agua, teléfono y electricidad de la embajada brasileña fueron suspendidos por los golpistas, lo que complicó la subsistencia dentro del edificio, en cuyo interior se agolpaban unas 150 personas.
El vocero de Hospital Escuela, Octavio Alvarenga, afirmó que habían sido atendidos «20 heridos con fracturas en brazos, piernas, contusiones y lesiones en el cráneo».
Berta Oliva, presidenta del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras, afirmó que había más de 150 detenidos en el centro deportivo Villa Olímpica en Tegucigalpa. «En otros centros policiales hay más detenidos. Son mucho más de 200 en todo el país. Están deteniendo a jóvenes y mujeres al estilo nazi. Es muy alarmante», resaltó. Marvin Ponce, diputado por la izquierdista Unificación Democrática, que apoyó el regreso de Zelaya, denunció que la Policía torturó a varios detenidos. Por su parte, Xiomara Castro, dijo al canal 36 -que sigue emitiendo por internet- que hay francotiradores apostados en las inmediaciones de la embajada. En ese contexto, la líder del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), Bertha Cáceres, sumó confusión al denunciar que hubo al menos dos muertos por el operativo policial.
La OEA, como casi todos los gobiernos de la región, la Unión Europea y EE.UU., aún sostiene reflotar una propuesta impulsada por el presidente costarricense, Oscar Arias, para que Zelaya vuelva al poder y finalice su mandato hasta enero, pero que fue rechazada de plano por Micheletti. El secretario general del cuerpo, José Miguel Insulza, postergó su llegada a Tegucigalpa por el cierre de los aeropuertos. «La propuesta de Arias es equilibrada y unificadora; en torno a ella queremos discutir nosotros», ratificó Insulza.
Agencias Reuters y DPA


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