- ámbito
- Edición Impresa
Gordín: lo popular es base de su arte total
La obra de Sebastián Gordín abreva en la fantaciencia, el comic popular, el cine catástrofe y la historieta humorística.
"Un extraño efecto en el cielo", título de la muestra, es también el de una maqueta en valija de madera con un cielo de nubes de algodón y un barrio de casitas impecable, perteneciente a su serie de valijas de arte portátil realizada en 1993.
Las maquetas son el punto fuerte de este artista artesano, carpintero, electricista, mecánico, marquetero que encuentra en negocios especializados como "la casa del celuloide", "la del transformador", los más increíbles elementos.
Gordín pasó de la pintura al objeto alternando con el dibujo, la escultura y la maqueta. Su obra abreva en la fantaciencia, el comic popular, el cine catástrofe, en sus acuarelas presenta sus historietas humorísticas y también extrañas.
Gordín se considera un constructor, a propósito señala que "le interesa la forma en que un material / /tutor se apoya en otro para crecer y la realización de un trabajo en capas, como sucede en la arquitectura y en la construcción de una historia". Rigurosas en su aspecto formal, Gordín nos introduce en un mundo de fantasía a escala reducida, es un verdadero mago para reconvertir los elementos "buscados" o "encontrados" demostrando su calidad de artista integral.
A veces, las escenas son fantásticas, otras absurdas, como aquella en la que dos gendarmes arrastran a un muñeco de nieve hasta una hoguera donde flamea una bandera.
Sus visiones pertenecen a una infancia que se nutrió en el Italpark, el cine --hay una maqueta que reúne un conjunto en estilo art déco- la influencia de las revistas de crimen y misterio, las historietas. Hay una obra clave en la muestra: "El libro de Scoop" (1993) un robot destartalado que emerge de un libro abierto sobre base de madera , y que en cierta manera nos recuerda a los libros troquelados de nuestra infancia. A partir de esto, Gordín se dedicará a sus maquetas que cada vez aparecen más sofisticadas como esas cajas de vidrio, un mundo cerrado, congelado, inquietante, en el que unos hilos simulan lluvia o aguanieve. Gordín pone su exquisito oficio al servicio de la imaginación, esos seres en miniatura cobran vida, los personajes están en un hábitat teatral.
Pero no todo termina en el hacedor refinado, hay muchos guiños e ironías acerca del sistema del arte, de bibliotecas que se derrumban, de inundaciones, de escenas con alusiones trágicas, de amenazas de catástrofes, del efecto de la tecnología en el hombre como en su obra de 1994 "Procyon". El artista confiesa que le gusta la cultura popular de los 20 y 60, el humor ácido, artistas como Molina Campos, Eguía, la revista Mad, la música y videoclips de Devo. Esta obra atemporal --se pudo observar un domingo- es accesible tanto a niños como a adultos, quienes la recorrían con regocijo, tratando de develar el misterio que subyace en lo que está a la vista.


Dejá tu comentario