Desde 2001, China duplicó sus capacidades de fabricación de fertilizantes fosfatados, convirtiéndose en el líder, con el 40% de la producción mundial. El país sufre actualmente de un exceso de capacidad, según Greenpeace. Sin embargo, esta industria genera un derivado muy contaminante, el fosfoyeso, del cual se encuentran enormes cantidades almacenadas en forma ilegal y peligrosa. Esto es "una bomba de tiempo", denunció la ONG en un informe sobre una investigación que fue difundido ayer. "China ha acumulado ya al menos 300 millones de toneladas de fosfoyeso, o sea por lo menos 200 kilos por habitante. Y lo peor es que el fosfato de yeso contiene una gama de sustancias extremadamente nocivas", declaró Lang Xiyu, un redactor de esta investigación titulada "Vivir en peligro".
La ONG presentó fotos y videos que muestran la existencia de gigantescos depósitos al aire libre de este derivado (uno de los cuales cubre 33 hectáreas en la provincia de Sichuan), a poca distancia de un río o de zonas habitadas, y según Greenpeace en violación flagrante de las leyes vigentes.
Análisis de muestras tomadas en el lugar revelaron la presencia de arsénico, cadmio, cromo, mercurio y otros metales pesados extremadamente nocivos.
| Agencia AFP |


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