Grave: armas químicas entran en acción en Siria

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Beirut, Washington y Moscú - El régimen sirio y los rebeldes se acusaron ayer mutuamente de haber disparado al menos un cohete cargado con agentes químicos en las afueras de la norteña ciudad de Alepo, algo que, de confirmarse, marcaría un punto de inflexión y un posible involucramiento internacional en la guerra civil de dos años.

El ministro de Información sirio dijo que los rebeldes dispararon un cohete cargado con armas químicas que causó la muerte de 16 personas y heridas a otras 86. La televisión estatal informó después que la cifra de fallecidos había subido a 25.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, 26 personas murieron en el ataque, entre ellos 16 soldados. "Vi mayormente mujeres y niños. Dijeron que la gente se ahogaba en las calles y que el aire olía a cloro", dijo un fotógrafo de la agencia Reuters.

El régimen de Bashar al Asad, que lucha contra un levantamiento de dos años, no ha confirmado ni negado tener armas químicas, pero dijo que si las tuviera, las usaría para defenderse de una agresión extranjera y no contra los propios sirios. Hasta ahora no se conocían informes de armas químicas en manos de los insurgentes.

El hecho abre dos hipótesis, ambas inquietantes: una, que el régimen haya usado esa cabeza y la otra, que ésta haya caído en manos de rebeldes, lo cual confirmaría una pérdida de control en el país que, entre otros, alarma a Israel.

El ministro de Información, Omran al Zoabi, dijo que los rebeldes dispararon un cohete con armas químicas en la localidad de Jan al Asal, al suroeste de Alepo, en lo que calificó de "peligrosa escalada". Pero el coordinador político del Ejército Libre de Siria sostuvo que las fuerzas de Al Asad llevaron a cabo el ataque con un misil de largo alcance.

"Había encarnizados combates en Jan al Asal en la mañana y el Ejército del régimen atacó al pueblo con un misil de largo alcance equipado con una ojiva química. También atacó el área con armas convencionales desde el aire y con artillería", dijo Louay al Meqdad.

Al Zoabi dijo que Turquía y Catar, que apoyan a los rebeldes, tenían una "responsabilidad legal, moral y política" por el ataque. Un funcionario del Gobierno turco rechazó la acusación. "Ésta es una acusación sin fundamentos, el Gobierno sirio ha acusado a Turquía en el pasado también", dijo el funcionario.

Dos semanas atrás, combatientes rebeldes tomaron una academia de policía en Jan al Asal, unos 8 kilómetros al suroeste de Alepo, que se utilizaba como una base de artillería por las tropas de Al Asad. Pero según el Observatorio, las fuerzas del Gobierno retomaron el control de al menos una parte de la localidad.

Entretanto, los comités que coordinan a la oposición siria denunciaron que las fuerzas de Al Asad bombardearon con armas químicas una segunda ciudad, Ateibeh, al este de Damasco.

En la capital, activistas divulgaron imágenes que mostraban a hombres y niños tendidos en un centro médico, todos recibiendo oxígeno, luego de ese segundo ataque.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso emitió un comunicado en el que se manifestó "muy preocupado por el hecho de que armas de destrucción masiva hayan caído en manos de rebeldes, porque agrava aún más la situación en Siria y es el testimonio de un nuevo nivel de confrontación". Rusia reiteró sus llamados a las dos partes para que renuncien a la violencia e inicien negociaciones para poner fin a un conflicto que ya ha dejado 70.000 muertos en dos años, de acuerdo con la ONU.

Mientras, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, señaló que "en este momento no tenemos evidencias que sustenten esas acusaciones" contra los rebeldes. Anotó, no obstante, que el Gobierno estadounidense está "analizando muy cuidadosamente" las acusaciones sobre el supuesto uso de armas químicas por parte de grupos opositores.

Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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