Según datos oficiales, al menos unos 130.000 ciudadanos sirios se pusieron a salvo en Turquía desde que las autoridades abrieron la verja frente a la ciudad sirio-kurda de Kobane, aunque el diario turco Hürriyet elevó esa cifra a unos 200.000 desplazados.
El viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, advirtió ayer que el número de refugiados podría crecer hasta "cientos de miles".
Aunque la guerra civil en Siria ya empujó a 1,5 millón de personas a buscar refugio en Turquía en los últimos tres años y medio, la llegada de un número tan elevado de desplazados en apenas cuatro días es un fenómeno inédito.
"Una fuerza sin ningún control en el otro lado de la frontera está atacando a la población civil. La magnitud del desastre es peor que el de un desastre natural", afirmó el ministro.
Medios de comunicación turcos informaron ayer que los combatientes del grupo terrorista Estado Islámico (EI) están a cinco kilómetros de la frontera turco-siria, lo que significa que el conflicto sirio, por primera vez, amenaza a las fronteras de la OTAN. La información fue desmentida por el portavoz de la principal formación política kurdo siria, el Partido de la Unión Democrática, Nauaf Jalil, quien dijo que los yihadistas están al menos a unos 20 kilómetros y aseguró que la prensa está difundiendo datos erróneos porque las autoridades quieren cerrar los pasos fronterizos para que no ingresen más refugiados.
El diputado opositor Nurettin Demir, explicó que la situación está lejos de normalizarse y que los refugiados sirios necesitan más asistencia. "La gente no viene sola: se trae sus rebaños, ya que necesitan a los animales para sobrevivir. Muchas personas tienen problemas de salud y habría que enviar unidades médicas móviles", dijo.
La jornada en la zona fronteriza fue de alta tensión ayer, y las fuerzas de seguridad turcas recurrieron a gases lacrimógenos y cañones de agua a presión para dispersar a manifestantes que pretendían cruzar la frontera para luchar con las milicias kurdas en Siria.
Cientos de jóvenes kurdos llegaron en los últimos días procedentes de varias partes de Turquía para intentar pasar a Kobane, para combatir allí al grupo yihadista.
Esos jóvenes llegaron tras un llamamiento de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) para luchar contra el EI, que capturó un centenar de pueblos kurdos en Siria y se teme que perpetren una matanza contra los civiles.
Pese a que el avance del EI en Siria alarmó al Gobierno turco, Ankara no quiso participar en la coalición que está forjando Estados Unidos contra ese grupo armado.
Los analistas turcos apuntaron la preocupación de Turquía sobre las vinculaciones de las milicias sirias con el PKK, y que las armas que acaben en mano de los guerrilleros kurdos en Siria puedan llegar a utilizarse contra las fuerzas de seguridad turcas.
| Agencias EFE, AFP y Reuters |

