El excomisario europeo y varias veces ministro Stavros Dimas, de 73 años, obtuvo el respaldo de 168 de los 300 diputados con los que cuenta la cámara legislativa, lejos de los dos tercios necesarios, y los analistas ven muy difícil que logre salir elegido en la tercera vuelta, aunque entonces sólo requiera 180 votos (tres quintos).
En la votación nominal los diputados sólo tenían dos opciones posibles: aclamar el nombre del candidato, en señal de respaldo, o limitarse a decir "presente". De los 299 parlamentarios que se sentaron en sus bancas, 131 se limitaron a vocear su presencia en el recinto, lo que reflejó la escasa aceptación que tuvo la oferta "in extremis" hecha el domingo último por Samarás a los diputados dispuestos a apoyar a su candidato: sumarlos a su Gobierno y adelantar las elecciones para fines de 2015, en lugar de 2016, como está previsto.
El premier conservador había asumido así una oferta hecha semanas atrás por un grupo de ocho diputados independientes, algo que dejó expuesta su debilidad.
Ayer, tras la votación, el jefe de Gobierno manifestó su esperanza de que en la tercera vuelta crecerá el respaldo a Dimas y prometió que "evitaremos el riesgo" de una elección inminente.
En las últimas semanas, el Gobierno de Samarás jugó repetidamente a la carta del miedo y recalcó que elecciones anticipadas, con una eventual victoria del izquierdista Syriza, llevarían a Grecia a la bancarrota.
"En la tercera votación cada diputado asumirá su responsabilidad para la estabilidad y el futuro de la patria", dijo el premier, en tono dramático, tras la votación.
Dado que los conservadores y socialdemócratas aliados en la coalición oficialista sólo suman 155 diputados, Dimas necesitará en la tercera vuelta 25 votos de la bancada de la oposición. Para lograr ese respaldo tendrían que producirse grandes disidencias en los distintos grupos parlamentarios, lo que no parece probable por ahora.
Deserciones
Ayer mismo, sin embargo, se produjo una primera deserción, la de la diputada del partido Dimar (izquierda moderada) Niki Fundas, quien pese a todo en la votación mantuvo la fidelidad frente al que hasta ahora era su partido al votar con "presente".
A partir de ahora, el grupo de independientes sumará por tanto 25 diputados, justo el número adicional que Dimas necesita. De estos, no obstante, sólo 13 votaron ayer a su favor.
El grupo parlamentario de Dimar, socio en el Gobierno, dejó claro que no respaldará a Dimas tampoco en la última votación. El líder partidario, Fotis Kuvelis, insistió que el rechazo de sus diputados a respaldar al candidato presidencial "es el rechazo de la continuación de la política aplicada. El país debe cambiar de rumbo".
Igualmente claro fue Alexis Tsipras, el líder del principal partido de la oposición y temido por los mercados, Syriza, quien recalcó que su grupo no le dará "un cheque en blanco a Samarás".
"Con el nuevo año, el país cambiará de rumbo con democracia, un Gobierno fuerte y un mandato de negociación real con los acreedores", dijo Tsipras ante las cámaras al salir del Parlamento.
Ante la posible convocatoria de elecciones, que deberán celebrarse forzosamente en un plazo de tres a cuatro semanas tras una tercera votación fracasada, es decir el 25 de enero o 1 de febrero, los partidos ya se lanzaron a contactos preparatorios.
Dimar confirmó que puede abandonar la actual alianza y que entabló conversaciones con Syriza de cara a una posible cooperación electoral.
La perspectiva de elecciones en Grecia limitó ayer las ganancias en los mercados europeos, pese a las noticias económicas positivas conocidas en España y Portugal.
| Agencias EFE, Reuters, AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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