Miles de manifestantes protestaron este fin de semana en Atenas contra el ajuste frente al Parlamento griego. Adentro, Tsipras y su gabinete discutieron la posición que llevarán hoy a Bruselas.
Atenas - El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, multiplicó este fin de semana los contactos con dirigentes europeos previo a la cumbre que se llevará a cabo hoy para intentar evitar el default griego y determinar si el país permanece o se queda fuera del euro.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tsipras mantuvo contacto telefónico ayer con la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, François Hollande; y el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, para exponerles sus propuestas de cara a "un acuerdo mutuamente beneficioso". Además, hoy, previo a la cumbre, mantendrá una reunión en persona con los representantes de los acreedores: Juncker; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; la directora del FMI, Christine Lagarde; el presidente del BCE, Mario Draghi; y el jefe de los ministros de Finanzas de la eurozona, Jeroen Dijsselbloem, dado que el primer ministro quiere "una solución definitiva y no provisional", informó una fuente del Gobierno griego.
Asimismo, los gobernadores del CBE mantendrán una teleconferencia con el fin de abordar la situación de los bancos griegos y determinar un aumento de los fondos de emergencia puestos a disposición (se estiman entre 1.800 y 3.000 millones de euros, que elevarían el tope de los fondos de emergencia a entre 86.000 y 88.000 millones de euros).
Grecia corre con poco tiempo, el 30 de junio debe reembolsarle al FMI más de 1.500 millones de euros, pero no podrá hacerlo si no recibe previamente los 7.200 millones de euros correspondientes al último tramo de asistencia financiera de sus acreedores. Por otro lado, la posibilidad de una salida del país de la zona euro -"Grexit"- no es ninguna novedad.
Antes de partir a Bruselas, Tsipras presidió un consejo de ministros para preparar la estrategia frente a los acreedores, que rechazaron las propuestas griegas en una serie de negociaciones infructuosas. El dato clave es la distancia entre la propuesta griega y lo que quieren los acreedores, que es de 900 millones de euros. Para llenar este vacío, Atenas estaría dispuesta a aplicar medidas fiscales permanentes por un total equivalente al 2% del PBI, frente al 2,5% reclamado por los acreedores. Además, se estima que ese medio punto porcentual que falta podría, a su vez, quedar cubierto con otras "normas administrativas", entre las cuales podría figurar una dura medida tributaria para los sectores agrícolas -casi 530 mil personas, el 12% de la fuerza de trabajo total del país-, es decir, el Gobierno podría aumentar al 33% la tasa sobre las rentas para el sector agrícola, que se ha beneficiado por años de recortes fiscales y de subsidios estatales, pero manteniendo los tres tipos de impuesto sobre el valor agregado (IVA) -el 6,5%, el 13% y el 23%-, a diferencia de los dos que defienden las instituciones.
En cambio, Grecia se mantiene firme respecto de algunas condiciones, destacó el ministro de Estado, Nikos Pappas: "Restablecimiento del derecho laboral, ninguna baja de salarios o pensiones, plan estratégico exhaustivo sobre el problema de deuda". Otro ministro, Alekos Flambouraris, sugirió que el Gobierno podría acelerar la supresión de las prejubilaciones y bajar el umbral impositivo de los beneficios de las empresas, pero con dos condiciones: "flexibilidad presupuestaria" y reestructuración de la deuda pública, superior al 170% del PBI griego. Por su lado, Yanis Varufakis apeló a la canciller alemana a actuar con responsabilidad y a no "echar por la borda único Gobierno al griego que es fiel a sus principios y que puede guiar al pueblo en el camino de la reforma".
Dejá tu comentario