Griesa contagia: caída de bonos arrastra a provincias y a empresas

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Una nueva paliza sufrieron los bonos argentinos, en particular aquellos emitidos bajo legislación Nueva York. El Global 2017, emitido con la reapertura del canje en 2010, terminó con una caída del 4,7%, a un precio de u$s 71,80. Implica un rendimiento del 18%, que pocos inversores hubieran imaginado hace apenas algunas semanas.

El conflicto planteado con el juez neoyorquino Thomas Griesa, que exige al Gobierno que arregle con los fondos buitre el pago de la deuda que permanece en default, es lo que explica semejante derrumbe de las cotizaciones. También otros títulos emitidos bajo ley neoyorquina, como el Discount y el Par, están sufriendo fuertes caídas, aunque levemente inferiores a las del Global. «Hay muy poca liquidez en el mercado. Prácticamente no aparecen compradores en este escenario, pero sigue habiendo vendedores», explicó ayer el administrador de un fondo de inversión norteamericano. «Está claro que es preferible hoy tener bonos emitidos con legislación local, porque el Gobierno demuestra voluntad y capacidad de pago».

Pero no sólo se ven fuertemente afectados los títulos soberanos: también los emitidos por provincias y empresas bajo legislación neoyorquina, a pesar de que estarían totalmente al margen de las demandas de la Justicia. De hecho, lo que está en juego son los próximos pagos que el Gobierno nacional deberá realizar en diciembre por el Global 2017 (intereses) y especialmente el Cupón PBI. Entre ambos suman más de u$s 3.000 millones.

Pero en ningún momento se puso en duda que otros emisores puedan cumplir con sus compromisos con la deuda emitida y colocada en Nueva York. En este caso, el único requisito es que puedan acceder al mercado cambiario para hacerse de los dólares y efectuar los pagos correspondientes.

Concretamente, el bono Córdoba 2017 perdió ayer el 4,5%, cotizando a u$s 69. De esta forma, el rendimiento se ubicó en el 23,5%, nada menos que 550 puntos básicos (5,50% anual) por encima del rendimiento de los títulos soberanos. Algo parecido le sucedió a la provincia de Buenos Aires. El título que vence en 2015 cayó el 1,2%, con lo que su rendimiento se elevó hasta el 23%. El «spread» en relación con bonos del Tesoro norteamericano es de 2.200 puntos básicos, mientras que se ubica 500 puntos por encima de los títulos soberanos. En los últimos meses, la distancia se ubicaba en alrededor de 300 puntos, por lo que esta crisis afecta a los títulos subsoberanos relativamente más que a los nacionales.

El único que resiste apenas mejor es el Tango, de la Ciudad de Buenos Aires. Este título al 2015 rinde el 17% anual, es decir que se ubica levemente por debajo del rendimiento que tienen los bonos argentinos. En la misma línea se ubica el fideicomiso financiero Chubut 2020, más apreciado por los inversores por su estructura (el que emite los títulos ni siquiera es la provincia, sino el propio fideicomiso).

Para aquellos inversores que busquen incorporar riesgo argentino a la cartera (no son muchos por estas horas), comprar un bono provincial puede resultar menos problemático que uno nacional. El motivo es, justamente, que la Justicia neoyorquina en ningún momento planteó algún tipo de restricción sobre este título.

Algo parecido sucede con la deuda corporativa, o sea bonos emitidos por bancos y empresas que también se ven afectados por la suba del riesgo-país, que actúa como una suerte de piso para la mayoría de los emisores. La deuda emitida por los bancos presenta un rendimiento que también oscila entre el 17% y el 18%, mientras en el caso de las empresas, la variedad es muy grande. Arcor, por caso, mantiene niveles por debajo del 10%, pero Edenor se acerca al 40%, por mencionar las puntas más abiertas. En este caso, la iliquidez del mercado es todavía mayor, tanto por tratarse de montos chicos como porque no hay compradores interesados, aun cuando se trata de precios increíblemente bajos en comparación con otras emisiones corporativas.

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