GRIESA: Un fallo en contra será un tsunami

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Hubo dudas, peleas internas y, como desde hace mucho tiempo, halcones y palomas. Los primeros no querían que el dato se expusiera públicamente, y menos en territorio enemigo. Los segundos aseguraban que sacar a la luz el dato así, crudamente, sería la única manera de que los jueces tomaran conciencia de lo que estaba en discusión.

Entre los primeros militaron el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof. Entre los segundos, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y la embajadora en los Estados Unidos, Cecilia Nahón. Presionando por esta posición estaban, casi al borde de la desesperación, los abogados que representan a la Argentina en el estudio jurídico Gotlieb, Cleary, Steen & Hamilton ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York, en la que desde el 27 de febrero comenzará a dilucidarse el juicio de la Argentina contra los fondos buitre y los holdouts.

La discusión giraba en torno a dar a conocer o no el número de u$s 43.000 millones en juego. Esa cifra es la que resultaría, según los cálculos del Palacio de Hacienda, de fallar la Cámara a favor de los tenedores de deuda aún en default, sosteniendo la decisión de primera instancia de Thomas Poole Griesa. Éste dictó, con un malhumor y una intolerancia que constan en el expediente, la obligación para la Argentina de pagar a los fondos buitre y holdouts unos u$s 1.440 millones al contado y antes del 15 de diciembre.

Luego la Cámara, en cuatro días, falló con un stay (suspensión), pero no resolvió la cuestión de fondo, la que comenzará a ser definida desde el 27 de este mes. Según Economía, si la segunda instancia mantuviera el fallo, los bonistas que sí aceptaron ingresar a alguno de los dos canjes de deuda (el de 2005 y el de 2010) se sentirían con derecho a reclamar lo que se les quitó en las reestructuraciones. Son los llamados we toos (nosotros también) y pedirían su dinero en la misma forma en que la Argentina debería pagarles a los bonistas que no entraron en los canjes. Como además este derecho se extendería al resto de los tenedores de deuda de todo el mundo, la cifra final que habría que atender se multiplicaría hasta llegar a esos u$s 43.000 millones estimados por Economía. Para tener idea del impacto de semejante cantidad de dinero, las reservas del Banco Central navegaron esta semana en los u$s 42.600 millones. Por ello, el escrito presentado por los abogados ante la Cámara hace una semana habló directamente de imposibilidad de pago si el fallo de Griesa queda firme.

No fue lo único importante de ese escrito. La Argentina blanqueó ya abiertamente que está dispuesta a reabrir el canje en lo que sería un tercer llamado, que sería aprobado sin mayores problemas por el Congreso. Es una forma de mostrarle a la Cámara el serio problema al que se expondría a la economía argentina, pero también la solución.

@cburgueno

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