Justo en el ejercicio final, se cortó una buena secuencia de números favorables en el último quinquenio. Grimoldi no conocía el signo adverso a lo largo de cuatro temporadas y cuando había tenido mínimo semestral con beneficios por $ 1,3 millón, llegando a máximo de más de $ 4,8 millones ( justamente, en 2008, su mejor expresión operativa, y final, a lo largo del trayecto). Contra ello, el contraste es mayor, porque ahora debió resignarse a asumir seis meses de negativo en el último renglón, si bien con cifras que no la dañan de modo severo.
Son casi $ 800.000 perdidos, en medio ejercicio relevado. No hay relación del resultado total con lo mostrado en la zona superior. Y aquí surge poderosa una figura que lo sintetiza todo: la ganancia por la labor realizada, con resultado «operativo» de más de $ 10 millones (su mejor segundo saldo, en cinco años) se lo llevó -completo-el «efecto financiero». Una zona baja que la castigó en la misma proporción y le sentenció el saldo definitivo semestral. Está en rubro que depende directamente del poder de consumo, además del turismo y sus compras --en calzados de alta gama-y en ambos segmentos se vino sintiendo la recesión imperante. Frente a ello, el comportamiento genuino resultó bien positivo, diluido por el mal actual de la erosión financiera. Tiene buenos acumulados y resultan la gran cobertura para pasar por el «valle»: casi $ 18 millones a favor, dos capitales. Bien.


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