12 de septiembre 2011 - 00:26

Guerra de divisas: ¿será Japón el próximo ataque?

• Fondos especulativos ya preparan contraofensiva al franco suizo que se ancló al euro a 1,20

Jean-Claude Trichet
Jean-Claude Trichet
Tras la histórica decisión del Banco Nacional de Suiza (SNB) de fijar una paridad mínima de 1,20 franco suizo por euro, ahora se especula con un ataque a la entidad helvética y si Japón será el próximo en acompañar la guerra de divisas.

Vale recordar que desde 1973 Suiza participaba del sistema de tipos de cambio flexibles y ahora pasó a tener un régimen cambiario semifijo anclado a la moneda única europea. El SNB advirtió que defenderá el nivel de 1,20 y afirmó que está dispuesto a comprar divisas en cantidades ilimitadas para evitar una mayor apreciación de la moneda helvética.

Según los operadores pronto se comprobará la determinación del SNB para defender la meta fijada. Por ello no extraña que ya muchos hedge funds estén preparando el contraataque a la autoridad monetaria helvética luego de sufrir importantes pérdidas en sus posiciones largas en el franco suizo. Tanto el titular del SNB y antiguo gestor de hedge funds, Philipe Hildebrand, como sus colegas del ente monetario saben a lo que se exponen.

El franco suizo cayó casi 10% frente al euro desde que el SNB decidió proteger a los exportadores suizos. Sin embargo, el viernes el franco fue ligeramente más débil que su meta objetivo de 1,20 al operarse en 1,2157 franco por euro, lo que fue interpretado por los operadores como una señal que está teniendo el SNB compensar la demanda de la moneda suiza.

Sesgo político

No hay duda que decidir anclarse al euro fue una decisión de sesgo económico pero también político. Consciente de ello, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) anticipándose a los rumores del mercado señaló que «respetan dicha decisión y que no se puede comparar el franco con el yen como tampoco se pueden comparar Japón y Suiza en términos económicos».

Tras la decisión suiza ahora los analistas delinean la lista de los próximos países que podrían tomar medidas para frenar la apreciación de sus divisas. El primero en dicha nómina es Japón. Si bien las autoridades japonesas están preocupadas por la fuerza del yen no lo están tanto como Suiza. El SNB venía amenazando sobre una fuerte intervención en los últimos meses mientras que el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Japón realizaron incursiones no tan agresivas. La lectura del mercado es que la intención nipona apuntó más a suavizar el ritmo de apreciación del yen, en especial frente al dólar, que a debilitarlo. Hay que tener en cuenta que una cosa es que Suiza haya tomado semejante medida para una economía con un PBI de u$s 530.000 millones que ocupa la vigésima posición en el ranking mundial y otra que lo haga Japón, la cuarta economía del mundo detrás EE.UU., la eurozona y China, con un PBI de u$s 5,5 billones. Los japoneses saben que cualquier intento de apartarse del principio de libre flotación podría dañar las relaciones bilaterales con los Estados Unidos. Al presidente Barack Obama se le abriría además otro frente de tensión en un momento en que todos los esfuerzos de su Administración (junto a la Fed) van encaminados a debilitar al dólar. Claro que otro punto conflictivo es China, aunque menos, debido a que está permitiendo una gradual apreciación del yuan frente al dólar en los últimos meses (dentro de su lucha antiinflacionaria).

Sin señales

El viernes el banco central japonés no dio señales. Los operadores están atentos a ver hacia adónde van los inversores en busca de refugio ya que el franco suizo salió del menú, y si la corona sueca, la corona noruega, el dólar canadiense, el yen y el dólar australiano pueden verse afectados.

Lo que nadie descarta es que las medidas aplicadas por parte del Banco Nacional Suizo tendrán su contrapunto. Al igual que los suizos optaron por quitarse de encima las consecuencias de una moneda apreciada, ahora le pasaron la sartén caliente a otras economías que sufrirán consecuencias igual de perjudiciales que en el caso de Suiza.

Según consignó Wall Street Journal, los inversores no saben qué hacer con el franco suizo ahora, pero el consenso general es que un banco central que actúa por cuenta propia tendrá un momento difícil. Por ello se van a tomar algún tiempo, pero al final va a haber una defensa del nivel 1,20.

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