28 de noviembre 2008 - 00:00

¿Habrá nuevo default de empresas?

Al igual que el gobierno, varias empresas argentinas medianas y grandes enfrentarán, durante el año 2009, importantes vencimientos de capital e intereses bajo deuda que tienen con el sector financiero doméstico e internacional, tanto bancario como de mercado de capitales. En particular, se trata de los endeudamientos tomados durante el proceso de reestructuración de deuda corporativa llevado adelante entre 2002 y 2006; y a cambio de «dinero fresco» en los años en que había acceso al financiamiento, es decir principalmente entre 2005 y 2007.

Usualmente, el pago de capital es refinanciado en los mercados mediante la toma de nuevo endeudamiento y por lo tanto las empresas sólo cancelan los intereses. Por supuesto que esta práctica requiere que haya apetito por riesgo argentino. Pero en la actualidad, los mercados financieros están cerrados para las empresas argentinas (y de la mayoría de los países) y se estima que se mantendrán en esta condición durante un tiempo prolongado. El retorno del crédito dependerá de la mejora de la situación internacional y del clima interno.

Por otro lado, la crisis financiera internacional ha comenzado a afectar el nivel de actividad económica y los ingresos de las compañías argentinas. En esta situación las empresas tendrán menos dinero para destinar a sus negocios y posiblemente no podrán, y en caso de poder no querrán destinarlo a cancelar deuda.

  • Recomendación

  • Los mercados recomiendan que una compañía que enfrenta problemas financieros reaccione rápidamente adoptando medidas que lidien con dichos problemas. Por ello, se plantea: ¿qué harán las empresas argentinas en caso de que la situación continúe y, por lo tanto, a algunas les comience a sobrevolar la amenaza de un default corporativo?

    Dependiendo de la gravedad de la situación en cada caso, las empresas podrían iniciar renegociaciones predefault o preventivas y que principalmente consisten en: recompras de deuda (como está haciendo el gobierno con los títulos públicos), solicitud de waivers que curen eventuales incumplimientos menores, modificación de los términos no monetarios de los bonos emitidos ( principalmente los covenants financieros), y eventualmente una refinanciación de las sumas adeudadas extendiendo los plazos de pago de capital.

    En caso de que la situación financiera sea más grave, es decir que ésta no pueda ser resuelta por una renegociación que no involucre la modificación de los términos monetarios (básicamente las fechas de vencimiento, el monto nominal de capital adeudado y la tasa de interés acordada), o que se lleve adelante y fracase una eventual renegociación preventiva, entonces las empresas se verían forzadas a incurrir en default y llevar adelante una reestructuración más significativa, que principalmente consistiría en quitas de capital y reducciones de la tasa de interés. En este caso, las opciones son las denominadas reestructuraciones auto-of-corte ( instrumentadas mediante ofertas de canje y ofertas de repago), los acuerdos preventivos extrajudiciales (APE) y los concursos preventivos.

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