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Habrá sido un rumor, pero tuvo mucho peso

El problema es que dada la sobreoferta de dinero, no hay razón que valga para justificar otra cosa que no sea un retroceso circunstancial. Esto es, a menos que el mercado reconozca que se ha extralimitado con la suba o que el Gobierno tome alguna medida que limite el crédito.
Por ahora podemos descartar la segunda de estas posibilidades, aunque la orden del FDIC de que los bancos le adelanten primas por u$s 45.000 millones (casi no le queda dinero para enfrentar nuevas quiebras), que el déficit estatal haya trepado en octubre a u$s 176.400 millones (20 mil millones más de lo estimado), que se esté estudiando alguna manera de derivar fondos del TARP a nuevos grupos en cri-sis, o que no fuera tan fácil colocar los u$s 16.000 millones en treasuries a 30 años que se licitaron ayer, no son buenas señales. Con este escenario por detrás es casi lógico que el Dow retrocediese el 0,91% a 10.197,47 puntos, pero la verdad es que nada de esto influyó significativamente en los inversores (la tasa a 10 años bajó a 3,444%, aunque el spread con los títulos a 2 años trepó al máximo desde junio).
El factor que mas pesó para quebrar la racha de seis ruedas consecutivas en suba fue el 0,7% que ganó el dólar (y lo que venimos viendo casi a diario, una caída del 1,6% en los commodities, acciones vinculadas, etc.). Lo intrigante es cómo hizo el billete verde para avanzar un 0,7% en este escenario. La respuesta quizá tenga relación con lo que pareció ser la acción mancomunada de varios bancos centrales apuntalando al dólar.


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