21 de julio 2011 - 00:00

Hasta ahora, el primer ministro controla daños

Londres - David Cameron parecía en problemas de cara a la sesión extraordinaria de ayer debido al escándalo en torno al grupo mediático del magnate Rupert Murdoch, pero el primer ministro británico consiguió rechazar por el momento con contundencia todas las críticas a su papel.

«Es mi tarea poner orden en este caos», dijo Cameron durante las dos horas de la sesión en el Parlamento. La crisis, que hizo proliferar los calificativos de «república bananera» en la opinión pública, había forzado al premier a regresar precipitadamente de un viaje a África.

Tras la caída de altos directivos del imperio de Murdoch e incluso en la cúpula de la Policía, muchos ciudadanos se preguntaban si un político sería el próximo damnificado.

Pese a las exigencias de la oposición, Cameron dejó ayer claro que no será él el próximo en irse. Su resoluta intervención en el acalorado debate le sirvió para ponerse por ahora a salvo.

En una estrategia similar a la de Murdoch en la víspera, el primer ministro «tory» no permitió que se le acusara de errores individuales. «Lo que ha pasado es grave, pero yo no pude hacer nada», fue su consigna.

Nueva tregua

El receso por el verano boreal en el Parlamento británico podría concederle ahora una nueva tregua. Después podrían darse cambios radicales en el panorama mediático con la consecuente aparición de nuevas leyes de medios. Cameron también anunció la lucha contra la corrupción en la Policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard).

Con una cuota de mercado del 37 por ciento, Murdoch es hasta ahora el claro líder en el sector mediático del Reino Unido, sobre todo entre los periódicos.

Los intentos de la oposición de denunciar la cercanía de Cameron al magnate de 80 años, que abandonó ayer el país rumbo a Estados Unidos, no dieron sin embargo mucho resultado. «Algunos aquí buscan permanentemente el secreto detrás de la cortina, pero no hay ninguno», espetó el premier a sus críticos.

El líder laborista, Ed Miliband, lo acusó de no asumir sus culpas. «¿Qué pensará la gente en el país, que los poderosos actúan sin ninguna responsabilidad?», lo criticó.

En los sólo 15 meses de su Gobierno, Cameron se reunió al menos 26 veces con altos representantes del imperio de Murdoch, incluso el día de su cumpleaños y en Navidad. El jefe de Gobierno también contrató como asesor al exjefe de Redacción del extinto News of the World Andy Coulson, pese a que éste había tenido que salir del tabloide por el escándalo de corrupción.

«Si hubiera sabido lo que ahora sabemos, no lo habría contratado», se defendió Cameron. Él se disculpará, agregó sin embargo, sólo cuando la culpa de Coulson esté probada.

Tampoco parece extrañar que el premier mencionara también a otros medios como posibles implicados en las prácticas de escuchas ilegales y pago de sobornos. En principio, la implicación de varias empresas mediáticas restaría fuerza a las acusaciones por su cercanía a Murdoch.

Los datos sobre infracciones no especificadas del Daily Mail o el Mirror parten de un informe presentado hace ya varios años, comentó en este contexto la analista Claire Enders. Y el alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo hace algunos meses que él que creía que el escándalo de las escuchas se limitaba a un periódico, no tenía idea de qué hablaba.

Y el propio Miliband parece no estar muy interesado ahora en la salida de Cameron, ya que él ha ganado terreno durante la crisis. El líder laborista fustiga al primer ministro desde hace semanas de «error catastrófico de cálculo» en el caso de Coulson.

Agencia DPA

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