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Hasta el BCE se confiesa: crisis sería Lehman II
La quiebra de Lehman desencadenó una ola de tensiones en todo el mundo. Los gobiernos y los bancos emisores se vieron obligados a inyectar millones en los mercados para evitar el colapso del sistema financiero. Según el guardián del euro, en la segunda mitad de 2011 aumentaron «considerablemente los riesgos para la estabilidad de los Estados que comparten el euro». Las turbulencias en los países más endeudados impactaron de lleno en los bancos comerciales, y las perspectivas para la coyuntura mundial empeoraron notablemente.
El vicepresidente del BCE, el portugués Vítor Constâncio, recordó durante la presentación del informe en Fráncfort que tanto los Estados como los bancos de la eurozona necesitan varios miles de millones para amortizar su deuda. Y ésa no será una «fácil empresa», advirtió. Sólo en el primer trimestre de 2012, los bancos europeos necesitarán unos 220.000 millones de euros (casi 290.000 millones de dólares), explicó. Constâncio instó, por otro lado, a aplicar «rápidamente» los acuerdos adoptados durante la última cumbre europea en Bruselas, pero aseguró que no existen riesgos de escisión dentro de la eurozona.
«En los indicadores no veo nada que apunte a una escisión. Y no debemos buscar los riesgos que son impensables», concluyó. Para el BCE, la zona euro se encuentra en un «momento crucial». Las medidas que tome ahora pueden ayudar a corregir los errores cometidos antes del surgimiento de la crisis. Según indicó en su informe, los Estados no tienen que concentrarse sólo en llegar a acuerdos conjuntos para salir de ella o para suavizar las tensiones actuales, «sino que han de encontrar el camino para fortalecer las bases de la unión económica y monetaria».
Agencia DPA


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