Hay más versiones de venta de YPF: Repsol quiere retirarse

Edición Impresa

La versión de que China National Petroleum Corp. (CNPC) planea formular una oferta de u$s 17.000 millones por YPF, provocó ayer expectativas en los mercados y obligó a Repsol, dueña del 84,5% de la petrolera local, a aclarar que recibió «propuestas de distinta naturaleza y de diferentes compañías», pero que ninguna de ellas es «en firme».

Aun cuando YPF representa todavía más del 50% de los ingresos del grupo Repsol en el mundo, la versión publicada por el South China Morning Post, y reproducida por la agencia Reuters, repercutió en la Bolsa de Madrid, donde se registró un alza de casi el 3% en la acción de la empresa española. Los analistas coincidieron en que la suba obedeció a la expectativa de que Repsol baje su exposición en la Argentina. El rumor se difundió, además, dos días después de que YPF afirmó en su reporte anual a la Bolsa de Nueva York que sus resultados pueden verse afectados negativamente por «amplias regulaciones y control gubernamentales» sobre la industria del gas y el petróleo, la «inflación sostenida» que derivaría en un aumento de costos y la posibilidad de que la economía no continúe creciendo a las tasas actuales o se contraiga en el futuro.

En el comunicado a la Comisión Nacional de Valores de España, la empresa reiteró ayer que «pretende incorporar nuevos accionistas al capital de YPF». Añadió que «como parte de ese proceso se mantiene abierta la posibilidad de realizar una oferta pública de venta (OPV) de una participación minoritaria o de explorar alternativas para incluir nuevos socios». Sin embargo, la situación de los mercados internacionales obligó a postergar la salida a la Bolsa del 25% del capital de YPF, tal como anunció Repsol reiteradamente luego de transferir en diciembre de 2007 el 14,9% de las acciones al grupo local Eskenazi.

Las versiones de que la española quiere irse de YPF o bajar fuertemente su participación también rondaron durante la campaña electoral cuando llegó a especularse que el Estado compraría el 30% de las acciones de la petrolera. Hay analistas que creen, además, que Repsol quiere bajar su participación no sólo por el «riesgo argentino», sino porque el grado de madurez de los yacimientos locales obliga ahora a hacer grandes inversiones, mientras en el mundo hay todavía oportunidades menos costosas para sumar reservas.

Escozor

La versión sobre el interés chino en comprar entre el 75% y el 100% de YPF provocó ayer algún escozor dentro del grupo Eskenazi, que gerencia actualmente a la compañía. Fuentes allegadas a la empresa local afirmaron que «cualquier inversor que quiera comprar parte de YPF tiene que sentarse a negociar con Petersen». También insistieron en que Repsol acordó sólo vender en la Bolsa 20% del capital, aunque el presidente de la hispana, Antoni Brufau, habló varias veces de desprenderse del 25% al 30% de las acciones. Los voceros de la familia Eskenazi aseguraron además que «el eventual ingreso de un nuevo socio requiere el visto bueno de Petersen Energía», y destacaron que esta empresa es «el principal accionista minoritario porque Repsol es un conglomerado de accionistas que tiene participaciones individuales menores». Un dato es que esta interpretación es la primera vez que se escucha.

El comunicado de Repsol señaló, a su vez, que «cualquier iniciativa que afecte al accionariado de YPF responderá siempre a los intereses de sus actuales accionistas y será previamente consultado con las autoridades argentinas, quienes en su condición de titulares de acciones de la Clase A deberán autorizarlo». La frase no significa lo mismo que lo dicho por los voceros del grupo Eskenazi. No obstante, estos últimos descartaron que existan diferencias de opiniones entre los socios.

En febrero de 2008, Repsol concretó la transferencia de 14,9% de YPF a Petersen Energía por u$s 2.235 millones, financiados con un préstamo de la propia empresa española y bancos internacionales. A mediados de ese año, Petersen compró más acciones y ahora tiene un 15,5% y la opción de adquirir un 9,5% más en un plazo que finaliza dentro de dos años.

Dejá tu comentario