28 de agosto 2017 - 22:14

“Hay pocas expectativas de que descienda el trabajo informal”

El ex ministro de Trabajo expone la actualidad del empleo no registrado y deja su experiencia. “Rompimos su naturalización”.

“Hay pocas expectativas de que descienda el trabajo informal”
El ex ministro de Trabajo del kirchnerismo, Carlos Tomada, quien en la actualidad está a cargo del interbloque de legisladores del FPV en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, habló con Ámbito Laboral sobre el presente del trabajo no registrado y de cuáles fueron las medidas claves para lograr la mayor baja en el sector luego de la crisis del 2001.

"El nuevo gobierno tiene una particularidad que no podemos dejar de señalar: tiene una orientación laboral y socioeconómica que no hace descender el trabajo no registrado. De hecho, en estos dos años, no lo logró", asegura Tomada sobre la actualidad de la informalidad laboral. Y agrega que "es probable que vuelva a crecer. Lo vemos con el trabajo precario que es aquello que ellos llaman creación de trabajo registrado. Se trata, con seguridad, de monotributistas, monotribustistas sociales y asalariados. Personal contratado por agencia o a plazo fijo. En este marco, quedan pocas expectativas de que pueda seguir un proceso descendente".

En relación a la conciencia social del trabajo no registrado, el ex ministro asegura que en 2003 "no era un tema que preocupaba ni a la sociedad, ni a los medios. Estaba naturalizado. El centro de las ocupaciones para nosotros fue el trabajo. No sólo porque el trabajo es un organizador social insustituible, sino también porque el trabajo es el verdadero generador de la riqueza. Y no a la inversa". Y en relación a la misma problemática, suma: "Tuvimos que luchar contra una cultura social que decía más vale cualquier trabajo, que ningún trabajo. Sin embargo, Néstor tomó medidas y políticas en marcha para recuperar el trabajo. Y a los 90 días de haber asumido puso en marcha el programa de trabajo registrado".

Sobre las medidas que se llevaron a cabo para lograr una baja del 50 al 32 por ciento del trabajo informal, Tomada comenta que "cuando llegamos teníamos 21 inspectores y nos fuimos con 450. Un crecimiento económico más lento impidió que se siguiera avanzando en esta lucha sin cuartel que habíamos empezado. Entonces, desde el 2011 fuimos a atacar a los verdaderos núcleos de trabajo no registrado. Eso originó la ley del trabajador rural, luego el de las trabajadoras en casas particulares y, después, la ley 26.940 para promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral".

¿Pero cuál fue el resultado? Para Tomada "se logró atacar de manera integral a este fenómeno. Con la 26.940 generamos sanciones más fuertes y un registro de infractores para que haya también sanción social. Nuestro balance es que rompimos la naturalización del trabajo informal".

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