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Hay que aprender a pasos agigantados
No se dio ante los Chiefs, el equipo neozelandés campeón en 2012 y 2013 y que siempre ha sido un sólido participante de este torneo. La simpleza con la que los equipos del país de los All Blacks ejecutan sus acciones es una de esas enseñanzas que quedan del partido. Fue así que a pesar de apoyar dos tries en dos acciones consecutivas y ponerse al frente cuando faltaban cinco minutos, no le alcanzó al local.
El punto bonus defensivo sirve como consuelo para un partido que bien podría haberse ganado; la realidad es que Chiefs fue un poco más eficiente, sólido, inteligente y efectivo.
Cabe decirlo: Jaguares arranca con 20 años menos de experiencia en este torneo. Si bien ha ido creciendo de doce, a quince y luego a dieciocho participantes, el Súper Rugby siempre tuvo el fuerte condimento de los viajes. Viajar implica mucho más que el simple transporte de una ciudad a la otra.
Con Sudáfrica, por ejemplo, es el país con la menor diferencia de hora -cinco más- mientras que ese número se agranda cuando se viaja a Nueva Zelanda y a Japón; horas después de su segundo partido en casa, el próximo sábado, partirán a una gira de cuatro partidos por ambos países.
Jaguares tiene definida su idea de juego, atractiva y de alto riesgo, una combinación que ayuda a que queramos verlos en acción. El del sábado mostró altas dosis de ataque y el tercer try, de Tute Moroni, fue de excelente factura y ejecución. Atacando desde su propio campo con eficacia en el juego de manos, potencia y definición.
Este próximo sábado los rivales serán los Stormers de Ciudad del Cabo. El sudafricano es un rugby extremadamente frontal y físico que lo hace, si se quiere, más previsible. Son un equipo difícil que tiene a una de las grandes figuras de su generación.
Jugará seguramente por última vez en el país, el tercera línea Schalk Burger, ya que al finalizar la temporada emigrará al rugby inglés. Jugó cuatro Mundiales, casi 90 tests con Sudáfrica -hubieran sido muchos más de no ser por lesiones y un virus hospitalario que lo tuvo al borde de la muerte- y es ya una leyenda de nuestro deporte.
Un duelo a seguir es el de los segundas líneas Eben Etzebeh y Tomás Lavanini. Ambos hacen del juego físico su sello distintivo y las veces que se enfrentaron hubo momentos de alta tensión. La competitividad que le aportan a sus equipos es de destacar y verlos el sábado valdrá el valor de la entrada.
El público acompañó, silencioso aún, la primera presentación en casa de Jaguares. Fue un número importante el que se acercó a Vélez Sarsfield y todos deben haber salido satisfechos con la lección de rugby vista.
Ojalá que los 20 mil espectadores sean el piso de concurrencia para estos Jaguares que, desde el primer partido, comenzaron a generar hinchas para un equipo nuevo que nos representa a todos.


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