11 de noviembre 2014 - 00:00

Hay que mejorar

Leguizamón y Creevy entrenaron en forma diferenciada con vistas al test match del sábado ante Italia.
Leguizamón y Creevy entrenaron en forma diferenciada con vistas al test match del sábado ante Italia.
 Las ilusiones compartidas por todo el rugby nacional estaban centradas en lo que prometía ser una actualidad de Los Pumas en crecimiento. Después de un Rugby Championship en el que el equipo había jugado bien, mostrado una maduración más que importante que le permitió terminar con un triunfo en el último partido contra Australia, el inicio de la gira en Escocia prometía ser más que positivo.

Mas allá de que Los Pumas no perdían en Edimburgo desde 1990 -dato anécdotico que no pinta ninguna realidad, pero sí denota una espina clavada en el orgullo escocés, elemento que mostró el equipo local a lo largo de todo el partido- el equipo de Agustín Creevy llegaba, todos asumíamos, en medio de una curva ascendente en su juego, en su dinámica y en su estado emocional.

Al terminar el partido los primeros sorprendidos de la poca reacción anímica y de juego fueron los mismos protagonistas. "Fue un partido malo" "Fallamos" "Dimos un paso atrás" "No tuvimos reacción..." decían los jugadores. No le erraron a la lectura de lo que fue un desempeño para el olvido.

Más allá de un comienzo alentador con un muy temprano try de Javier Ortega Desio -arrancó muy bien el partido pero con el desorden general mermó su juego- Los Pumas fueron una sombra del equipo que había terminado el Rugby Championship contra Australia.

Fallaron en cosas que ya estaban, creíamos, en el ADN de este equipo. La movilidad y el control de balón es algo que pregona el entrenador, Daniel Hourcade. El pase en el contacto, la defensa agresiva, el no ceder espacio y evitar dividir innecesariamente el balón ya estaba bien enseñado. A la hora de dar lección en la tarde/noche del frío y mojado otoño del norte europeo, fue aplazo.

No ayudaron las rápidas salidas de Rodrigo Báez en una tercera línea que no incluía a ninguno de los tres titulares -todos lesionados- y del capitán, Agustín Creevy. Mas allá de que el hooker suplente Matías Cortese se mostró muy activo y con hambre de liderar a un equipo dormido, no pudo dar vuelta algo que venía mal encaminado desde el arranque.

Escocia fue mejor y eso hay que decirlo. Ganó 41 a 31 en un partido que tuvo más que esos 10 puntos de diferencia. En el deporte suele haber vencedores y vencidos; son muchos los factores para definir unos y otros. Algo es claro: cuando uno es mucho mejor que el otro, se nota. La historia no alcanza para llevarse un triunfo.

A favor de estos Pumas 2014 fue que reaccionaron. No sólo en los últimos 15 minutos de la mano de un fresco Tomás Cubelli, autor de dos tries y responsable de cambiarle la cara al equipo. Lo hicieron también después del partido cuando todos asumieron lo mal que habían jugado y el claro paso atrás dado.

Por delante quedan cuatro días antes de la siguiente prueba. Será el sábado en Génova, contra una Italia que siempre complica a los argentinos. No son nunca partidos lindos. El trabajo en la previa será tanto mental como técnico. La derrota en Edimburgo se debió mas al tema mental que a cualquier otro factor. De cómo se resuelve esto vendrá la posibilidad de encaminar este equipo que sabe, sabemos, puede jugar mucho mejor.

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