Periodista: ¿Cómo llega la economía al 10 de diciembre?
Pablo Guidotti: Con la lengua afuera, sin margen de maniobra en muchos frentes, y que la situación que heredará el próximo presidente va a ser realmente muy difícil.
P.: Con el tema del cepo, ¿qué conviene hacer? ¿Liberarlo el primer día o hacerlo gradual?
P.G.: Hay evidencia clara de que los precios ya se determinan sobre la base del tipo de cambio contado con liquidación o el "blue". Por ende, no hay que esperar un impacto importante sobre el nivel de precios si se elimina el cepo. La relación entre el tipo de cambio y los precios depende de varios factores. En países más normales como Brasil ha habido una devaluación del 50% sin un impacto notable en los precios; en el caso de Argentina, los precios ya toman en cuenta el tipo de cambio contado con liquidación o el blue. El único rol que tiene hoy el tipo de cambio oficial es el representar un impuesto tremendo sobre cualquier inversión que quiera venir del exterior o un impuesto muy grande sobre los exportadores que se suma a las totalmente absurdas retenciones que tiene la Argentina hoy.
P.: Condición sine qua non para liberar e cepo: mostrar antes un plan monetario y fiscal y el inicio de las negociaciones con buitres...
P.G.: Imagino que todos los equipos económicos están trabajando porque, cuando asuma el próximo gobierno, tienen claro que no van a tener tiempo. Obviamente la liberación del cepo es importante, hay que hacerla pronto, pero tiene que estar acompañada por un mensaje muy claro: que no va a haber emisión monetaria en el futuro para financiar el déficit fiscal. Hay que tener en cuenta que la confianza no viene solamente con un cambio de cara, sino con un programa que va a tener que poner orden en un desequilibrio fiscal enorme.
P.: Lo que además preocupa es que aumentar la presión impositiva ya es imposible....
P.G.: Imposible. Hoy la Argentina tiene el doble de presión impositiva de la que tenía en los '90. Algunos de los candidatos han indicado que van a bajar retenciones porque además cambiaron los precios internacionales de muchos productos primarios, entre los cuales los productos agrícolas. La verdad es que mantener las retenciones actuales es un castigo tremendo a muchas de las economías regionales. No hay espacio para seguir aumentando los impuestos. De alguna manera hay que reordenar el gasto público y hay que tener en cuenta que Argentina tiene un gasto público muy alto, del orden del 50 % del PBI, con muy baja inversión pública, que es lo que el país necesita.
P.: ¿Cómo encararía la salida del default? ¿Acordando primero con buitres y despúes con el resto? ¿Primero con los que no son buitres? ¿Una oferta global?
P.G.: El tema de arreglar con el 100% de la deuda en default fue más que nada una estrategia que utilizó el gobierno para no tomar ninguna decisión y patearle el problema al próximo gobierno. No creo que sea necesario acordar con el 100% para tener una solución. Hay que empezar por quienes han ganado juicios; no voy a entrar en detalles de cómo tiene que ser un potencial acuerdo, pero sí considero que debe crearse un pequeña comisión ad hoc, dirigida por una persona creible, que sea quien encare esa negociación con el juez o con el special master. Sería bueno que quién negocie con los holdouts sea independiente del área de Financiamiento que va a estar encarando la tarea de insertar a la economía en el mercado de capitales. Hay que tener en cuenta los incentivos que hay en las distintas áreas, por lo que el próximo presidente tendrá que tomar en cuenta a alguien que pueda encarar una negociación seria con los acreedores, sin conflictos de interés.
P.: ¿Cómo debería ser entonces el organigrama del Ministerio de Economía?
P.G: Básicamente, creo que hay que reducir el tamaño de la estructura que tiene Economía. No tiene mucho sentido tener una secretaría de Finanzas fuera de la secretaría de Hacienda. Yo la pondría como una subsecretaría de financiamiento, ya que creo que es importante que el secretario de Hacienda que maneje la política fiscal en cuanto a gasto, a ingresos, tenga la responsabilidad sobre el financiamiento. En ningún país razonable la tarea de emitir deuda tiene rango de secretaría de Estado. Creo que no es necesario tener un ministerio de producción y uno de infraestructura. Tendría uno sólo que se ocupe del desarrollo económico y la inversión pública. Además, es muy importante que Argentina tenga una visión a largo plazo, aunque hoy preocupen los problemas que a corto plazo tendrá que enfrentar el próximo Gobierno. Es muy importante que encare el modelo de crecimiento futuro en un mundo que está cambiando. Por ejemplo, hoy el día el TPP (Trans-Pacific Partnership), que une desde Estados Unidos hasta Chile por el área del Pacífico. Obviamente es un cambio muy importante que plantea desafíos para el Mercosur. Tiene que haber gente que discuta seriamente con Brasil cuál es el futuro del Mercosur, ya que hoy en día es un dinosaurio que no cumplió con los objetivos que perseguía.
P.: Con respecto al Banco Central, hubo mucho ruido con las operaciones a futuro que está haciendo.
P.G.: La situación en la cual el Banco Central está hoy es una situación complicada en varios frentes. Primero, las reservas han caído y han sido sustituidas por operaciones de maquillaje. Pero, el problema de las operaciones a futuro es que quizás estaban basadas en la expectativa de que el Gobierno siga en funciones, pero en realidad no eran necesarias. Para un Banco Central, el hecho de que exista un mercado a futuro, que exprese expectativas sobre el tipo de cambio no le debe molestar. O sea, si el BCRA quiere manejar el tipo de cambio de contado con las operaciones cambiaras que hace, lo puede hacer sin necesidad de hacer operaciones a futuro. El problema es que hoy, habiendo hecho un volumen muy grande de operaciones a futuro, el Banco Central ha quedado atrapado en una posición en la cual, si deja de hacerlas, experimenta una pérdida muy grande, y al mismo tiempo ha quedado en la incómoda situación en la cual es el único que vende dólares subsidiados. A pesar de que estas operaciones no tienen que ser satisfechas en monedas extranjera (se satisfacen en pesos) generan el potencial de una emisión monetaria endógena muy grande que, si el gobierno que viene quiere evitar su impacto monetario, lo obligará a emitir deuda.
P.: ¿Qué contexto internacional tendrá el nuevo gobierno?
P.G.: La expectativa sobre las economías emergentes es menos positiva de lo que era hasta ahora en el sentido que hay expectativas de bajas en las tasas de crecimiento. Ya la desaceleración de China ha sido un problema y además es inevitable que en el corto plazo la Reserva Federal comience a normalizar su política monetaria subiendo las tasas. Diría que para las economías emergentes en general es contraproducente que la Fed siga manteniendo tasas tan bajas. Dentro de las economías emergentes están aquellas que están mejor preparadas que otras. Las que tengan un tipo de cambio más flexible, bajos déficits fiscales y de cuenta corriente van a estar mejor preparadas, y en el caso de Argentina, lamentablemente es un país que tiene un déficit fiscal récord.
P.: Igual ahora, lo que se ve de positivo es que hay una gran suba en mercados apostando al próximo Gobierno.
P.G: Hay que tener cuidado con estas reacciones a corto plazo del mercado. No hay que creer de manera muy simplista que un cambio de Gobierno resuelve los problemas sólo por un shock de confianza. Para que no sea un fenómeno de corto plazo, tienen que estar respaldadas con políticas; por ejemplo, se tiene que normalizar la política fiscal. Recordemos el gobierno de la Alianza. Tuvo un trimestre donde el mundo le prestó un montón de plata por ser un nuevo Gobierno, pero no se materializó en las expectativas que se mantuvieron.
| Entrevista de Guillermo Laborda |


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