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HISTORIA DE LOS CAMPEONATOS ARGENTINOS: El primer naranjazo
El seleccionado de Tucumán consiguió su primer título nacional derrotando nada menos que al Buenos Aires de Hugo Porta
Un equipo histórico. Hace casi 28 años el combinado naranja daba la sorpresa derrotando al poderoso Buenos Aires.
Ese fue el puntapié inicial para una serie de conquistas que enorgullecieron a los seguidores de La Naranja y que forjaron una mística inquebrantable, formando un lazo indestructible con el espectador tucumano. Después de ese triunfo, llegó el subcampeonato de 1986 y los 4 títulos consecutivos desde 1987 a 1990 y los dos de 1992 y 1993 (interrumpidos por la no participación en 1991). Pero que sin lugar a dudas tiene su corolario de lujo con el triunfo frente a Francia el 23 de junio de 1992.
Pero volviendo a esa heroica tarde, vale la pena destacar que los tres penales convertidos por Ferro y el try del legendario Marcelo Ricci no terminan de graficar lo que fue esa batalla. Buenos Aires fue a buscar la igualdad con la inteligencia del gran Hugo Porta, pero por primera vez ese maul, tan tucumano como la caña de azúcar, se hizo famoso en todo el país. Los bonaerenses fueron avasallados por la fuerza naranja que los arrastraba una y otra vez de sus dominios.
Pero no todas fueron rosas. El ya desaparecido Mocho Palou, acaso símbolo de este equipo, se lesionó en la previa. Y el staff técnico compuesto por Alejandro Petra, Cacho Castillo y Manuel Galindo apostó por un chico que se las traía: Pablo Garretón. También se nos lesionó Coria, y además esperamos hasta último momento a Faccioli, pero Bunader venía jugando tan bien que le dimos confianza y terminó jugando, señaló el hoy dirigente de la UAR Manuel Galindo.
El triunfo en la final de 1985 contra Buenos Aires lo defino como la hermandad de guerreros ante una batalla en desigualdad de condiciones. Alejandro Petra, Cacho Castillo y Manolo Galindo nos convencieron de todo lo que podí-amos hacer. Ellos influyeron de gran manera. Con decirte que la charla previa a la final del 85 termina con la frase de Petra que nos dice: '¡Vamos que somos campeones!'. Un equipo combativo, luchador, que explotaba lo que mejor tenía: la virtud de batallar, señaló Pedro Perico Merlo, otro de los héroes de esa primera conquista.
Después vendrían muchas consagraciones más. Y Tucumán llevaría su rugby por diestra y siniestra, haciendo gala de una cantera inagotable de jugadores y de un juego con sello propio e identidad. Pero esa conquista, la de 1985, es la página de oro. El preámbulo del gran libro de la historia de La Naranja. La que consagra a esos pró-ceres que en la tarde del 5 de octubre de 1985 anotaron a Tucumán con letras grandes en el mapa nacional.


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