Río de Janeiro - Dos días después de la desaparición del avión de Air France sobre el Atlántico, los testimonios sobre las vidas y sueños truncados por la tragedia se multiplicaron ayer en internet y en la prensa.
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Lucas Gagliano, de 24 años y único brasileño entre los 12 tripulantes del A330 de la aerolínea francesa, regresaba a París tras asistir al funeral de su padre quince días antes. El auxiliar de vuelo, cuya foto aparece en el sitio web G1 de la Red Globo, volvía a París, donde reside, según su tío.
La joven médica Bianca Machado Cotta, y su flamante esposo, el abogado Eduardo de Melo, volaban rumbo a su luna de miel en la capital francesa. Una foto los muestra en plena fiesta, que reunió a más de 500 invitados el sábado en el Yacht Club de Niteroi, ciudad ubicada frente a Río de Janeiro. «Es difícil de creer. Bianca venía de celebrar una boda de ensueño», dijo un amigo al diario Globo.
El director de orquesta y ex director artístico del Teatro Municipal de Río, Silvio Barbato, de 50 años, estaba en la cúspide de su carrera y viajaba rumbo a Europa para comandar la batuta en dos óperas en Kiev. Y Luiz Roberto Anastacio, de 50 años, volaba a París para una reunión en Michelin tras ser promovido al frente del fabricante francés de neumáticos para América Latina.
Historia
Por su parte, medios españoles le dieron espacio a la historia de una de las víctimas locales. Ana Negra Barrabeig, de 28 años, y Javier Álvarez Quero, de 38 años, vivían juntos en Dubai -Emiratos Árabes Unidos- y viajaron a Brasil para su luna de miel tras su casamiento.
Según informó el sitio web del periódico El Mundo, la joven decidió regresar en el vuelo de Air France rumbo a París para ir a Barcelona a pasar unos días con su familia, mientras su esposo, economista, partió de San Pablo directo a Dubai, en un vuelo que duró 24 horas.
La noticia de la desaparición de la aeronave llegó a Dubai antes que Javier, incluso los pilotos que condujeron la nave donde viajaba el joven ya lo sabían, pero recién al arribar al aeropuerto dos amigos y un equipo médico local le comunicaron la noticia. Fuentes diplomáticas señalaron que el hombre, antes de conocer a su esposa ya había perdido a una novia, quien falleció muy joven de una enfermedad.
Contraste
En contraste con la tragedia de tantas vidas truncadas, algunas historias «milagrosas» muestran la realidad de quienes «nacieron de nuevo».
Bianca Igrejas y Rodrigo Motta, otros recién casados, habían decidido prolongar su festejo y postergaron la luna de miel 24 horas, lo que evitó que embarcaran en el Airbus desaparecido. Lloraron de alegría, dijo la pareja al diario O Dia al contar cómo se salvaron. Mauricio se había presentado en el mostrador de Air France con el pasaporte vencido y no pudo volar el domingo por la noche. La frustración por el descuido se transformó «después en enorme alivio», afirmó.
La conmoción provocada por el siniestro también generó cantidad de mensajes solidarios entre los internautas, según quienes el misterio que rodea la desaparición del Airbus «aviva» el dolor de los allegados a las 228 personas a bordo del avión.
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