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Hito: designan a una latina jueza de la Corte de EE.UU.
Sonia Sotomayor saluda ayer en Manhattan. Ocupaba una silla de jueza en la Corte estadual. Su infancia fue dura en el Bronx y desde temprana edad padece diabetes.
En el Senado, 68 legisladores votaron a favor de esta hija de migrantes puertorriqueños, mientras que 31 lo hicieron en contra.
El resultado de la votación fue considerado un éxito para el presidente estadounidense, Barack Obama, quien la había nominado para el cargo. Contó con el respaldo de la bancada demócrata (59 votos) e incluso de algunos republicanos (9).
Conocida la aprobación de Sotomayor, Obama habló de una «votación histórica» y consideró que se cayó otra «barrera social».
Resistencia
Sin embargo, la designación no llegó sin que sectores republicanos opusieran resistencia al argumentar que sería incapaz de dejar de lado sus puntos de vista personales al momento de tomar decisiones en la Corte, debido a comentarios suyos de 2001 acerca de cómo la condición de mujer y «latina sabia» podría llevar a una magistrada a tomar una mejor decisión judicial que un colega del sexo opuesto y no miembro de una minoría racial.
En palabras del presidente norteamericano, Sotomayor representa la encarnación del tan mentado «sueño americano» en tiempos en que para muchos éste se convirtió en pesadilla por la fuerte recesión que vive el país.
En reemplazo del juez liberal (en términos estadounidenses) David Souter, quien se jubiló este año, Sotomayor no cambiaría el balance ideológico de la Corte compuesta por nueve integrantes. Souter solía ponerse de parte del ala progresista del tribunal (pese a que fue nombrado por George Bush padre por ser conservador), que durante los últimos años falla en veredictos 5-4 a favor de los conservadores, como resultado de los gobiernos consecutivos del republicano George W. Bush, quien nominó con éxito al jefe de Justicia John Roberts y al juez Samuel Alito. Sin embargo, según anticipan los especialistas, Obama podría inclinar la balanza en favor de los demócratas al interior del organismo supremo, debido a la avanzada edad de algunos de sus miembros. Designaría al menos a un juez más en reemplazo de John Paul Stevens, que con 89 años fue designado por Henry Ford en diciembre del 1975 y estaría próximo a su jubilación.
La jueza, de 55 años, cumple todos los requisitos para hacer de su vida una película «made in Hollywood» o, en este caso, en el corazón de Nueva York, la ciudad con la que la magistrada dice identificarse plenamente y que definió sus 17 años de intensa carrera judicial.
Superación
Esta hispana, que además se convertirá en la tercera mujer de la historia entre los jueces de la Corte Suprema, es una persona que logró superarse a sí misma, a pesar de que vivió durante su infancia en el popular barrio neoyorquino del Bronx, con casi todas las circunstancias en su contra. «Soy una persona ordinaria bendecida con oportunidades extraordinarias», resumió su vida Sotomayor a fines de mayo.
Hija de padres puertorriqueños, esta jueza nació el 23 de junio de 1954 en Nueva York y se educó en una escuela católica pública del Bronx. Su padre, obrero, falleció cuando ella tenía nueve años, con lo que fue su madre, una enfermera, la encargada de mantener a ella y a su hermano, quien actualmente ejerce la medicina. Personas de su entorno apuntaron que la fuerte diabetes que padece desde edad muy temprana también definió en cierto modo su personalidad y tenacidad en la vida.
Pese a todos los obstáculos, Sotomayor logró graduarse en Derecho con los máximos honores en las reputadas universidades de Princeton y Yale a mediados de los 70. Le seguiría una intensa carrera en la justicia, como abogada y posteriormente como jueza, centrada siempre en su adorada Nueva York. En 1976, justo antes de entrar a Yale, se casó con Kevin Noonan, pero el matrimonio sólo duró siete años. Aunque sus horarios de trabajo les parecen interminables a muchos de sus amigos, Sotomayor mantiene intensos lazos familiares; de hecho, su madre y su hermano estuvieron junto a ella durante las audiencias senatoriales y quienes la conocen destacan su fuerte sentido familiar.
Agencia DPA y EFE


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