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En los últimos diez años su venta de cemento en los seis primeros meses del año osciló entre 1.335.000 t y 1.578.000 t, promediando 1.494.000 t. Así que si bien las 1.464.400 t que registra ahora son una mejora de 10% frente a las de doce meses atrás (mínimo de la década), aun están 2% debajo del promedio y 7% debajo del récord de 2011. Con estos números difícilmente podría pensarse que el que acaba de finalizar fue contablemente su mejor semestre desde de 2003 (ahora se queda con unos u$s23,5 millones -dólares libres- cuando entonces eran u$s35,6 millones). Esto tiene una explicación: por tonelada venida de cemento le entraron ahora u$s128, un máximo desde al menos 1999. A esto suma que le quedaron limpios u$s16,04 por tonelada, un máximo desde los u$s52,65 de 2003, reflejando que algo más que "el precio" explica el récord en la ganancia. Parte de la clave la tenemos en sus "Perspectivas" cuando nos dice: "Se espera que la demanda de cemento continúe la sobre la senda del importante crecimiento observado en el primer semestre del año, liderado por la ejecución de la obra pública, en el contexto de un año electoral, y la construcción residencial, facilitada por nuevas líneas de créditos hipotecarios". Con ventas creciendo 40% en doce meses y costos que lo hicieron 24% queda con un bruto de $1456 millones, 64% más que antes y un margen récord de 46%, el mayor en al menos seis años. El relativo control de los gastos y otros (+29%),
la dejan luego con un operativo de $ 651 millones, 146% más que antes y un margen sobre ventas récord de 21%.
En lo financiero, la reducción de gastos y otros ingresos le da un último espaldarazo que tras la mordida del fisco la dejan con un neto de $395.549.526, casi nueve veces más que lo logrado un año atrás.
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