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Hollande deja de contar votos y empieza a ajustar
«A François Hollande le impactarán más las elecciones en Grecia que las legislativas», aseguró en una conferencia el director de la Fundación por la Innovación Política Fondapol, Dominique Reynié, quien afirmó que detecta un «efecto mariposa» entre las elecciones parlamentarias helenas y francesas.
En ese contexto, Hollande advirtió a los votantes helenos de su posible salida del euro si en las urnas «dan la impresión de que quieren alejarse de sus compromisos», en alusión a las condiciones de austeridad aceptadas por Atenas para recibir el rescate financiero.
«Podíamos haber escuchado las mismas palabras en boca de Nicolas Sarkozy», que utilizó reiteradamente las dificultades económicas de España y Grecia durante la pasada campaña a las elecciones presidenciales, analizó ayer Bruno Cautrès, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS).
Este experto en opinión pública europea cree que Hollande quiso mostrar un «perfil más estricto» porque en países como Francia y Alemania no se ven con buenos ojos los rescates a socios comunitarios por el costo que tendrán.
También el domingo los franceses elegirán en segunda vuelta a los 577 diputados de la Asamblea Nacional en unos comicios en los que los sondeos vaticinan una holgada victoria de la izquierda (ver aparte), un mes después de que el nuevo presidente socialista llegara al Palacio del Elíseo.
En este tiempo, Hollande «anunció medidas favorables al electorado», como rebajar el tope de los sueldos de directivos de empresas públicas, subir el salario mínimo o suavizar la reforma de las pensiones de su predecesor, dice el politólogo Éric Bonnet, del instituto CSA.
Superadas las legislativas, en Francia se anunciarán subas de impuestos, agrega el experto en opinión pública, para quien será crucial saber «si los franceses consideran que éstas apuntan a los más ricos o si tendrán la impresión de que afectarán a las clases medias».
Cautrès no tiene dudas: «Estoy seguro de que el rigor se va a imponer. El crecimiento es menor del que preveía Hollande en su programa y será difícil que no afecte a una parte de la clase media», dice.
Esa hipótesis puede «hundir la popularidad del Gobierno», precisa Bonnet, quien, sin embargo, no espera que acarree una gran protesta social porque la contestación en las calles francesas acontece normalmente durante el inicio de una recuperación económica, algo que no parece que vaya a producirse tan pronto como el próximo otoño boreal.
«Cuando hay crisis, cuesta más sacrificar un día de trabajo o arriesgarse a un despido», argumenta Bonnet, mientras evoca varios ejemplos del pasado reciente para apuntalar que el asalariado francés sale a la calle cuando siente que la economía se dinamiza, pero no lo nota en su bolsillo.
El director adjunto del instituto demoscópico Opinionway, Charles Henri dAu- vigny, considera que los grandes beneficiados por el augurado descontento serían los partidos políticos extremistas, en especial el ultraconservador Frente Nacional de Marine Le Pen.
Reynié coincide en que «el gran problema de la izquierda será Le Pen», por su capacidad para «maniobrar».
«La extrema izquierda puede incomodar al Gobierno, pero la extrema derecha puede quitarle electores», concluye.
Agencia EFE


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