Periodista: Háblenos de su nueva faceta como cantante.
Jorge Suárez: Yo me crié escuchando tango por influencia de mi madre, que era una muy buena bailarina de tango. Toda la vida canté boleros, tangos y valses peruanos. También folklore, porque aprendí guitarra desde los seis años y desde los 15 hasta los 21 estudié canto. Después entré en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático y lo dejé de lado porque había colocado la voz en un registro casi lírico que no me servía para actuar. Y terminé ense ñando técnica vocal.
P.: ¿Cómo aparece Manzi en escena?
J.S.: Entra al escenario como el mito que es y empieza a recordar flashes de su vida hasta que en un momento no recuerda más y es puro presente. Puede que algunos no sepan quién fue Manzi, pero todo el mundo conoce las letras de sus tangos "Malena", "Sur", "Che Bandoneón". Todo ese imaginario poético tiene mucho que ver con nuestra identidad. Sus tangos cuentan historias y disparan imágenes muy fuertes, como sus evocaciones del barrio de Pompeya, donde vivió con sus hermanos y su madre.
P.: ¿Qué otros personajes aparecen?
J.S.: Aníbal Troilo, con quien tuvo una amistad entrañable. Se amaban con locura. Ese amor fraterno entre hombres se daba mucho en el tango y se expresaba claramente y sin ningún pudor. Cuando Manzi muere, a los 43 años, Troilo se sintió tan perturbado que no fue al velatorio, ni al entierro. Se fue a escribir "Responso", una de sus composiciones más memorables. La depresión le duró más de un año. También está su paso por el cine como guionista y director, sus comienzos con Cátulo Castillo, su activa participación política. Desde muy joven, Manzi militó en la Unión Cívica Radical, de la que luego fue echado por apoyar al gobierno de Perón, a quien veía como el reconductor de la obra que Yrigoyen había dejado inconclusa. Fue un hombre íntegro, sensible y batallador. Fue dos veces presidente de Sadaic y también uno de los fundadores de Artistas Argentinos Asociados, en defensa del cine nacional. El criticó mucho a Gardel por disfrazarse de gaucho y prestarse a esa fantochada yanqui for export. En contrapartida escribió los guiones de "La guerra gaucha", "Pampa bárbara", y de otras películas de temática nacional.
P.: ¿Qué se sabe de su relación con Nelly Omar?
J.S.: Fue un amor prohibido, oculto, torturado. El estaba casado con una viuda que tenía dos hijos y con la que tuvo a Acho, que es el actual dueño de la Esquina Homero Manzi en San Juan y Boedo. Le dimos a leer la obra y quedó muy conforme. Pero con Nelly Omar fue más difícil hablar porque es una señora que en septiembre cumplirá 102 años y no quiere recordar mucho, prefiere no atarse al pasado e ir para adelante. La mitología del tango sostiene que Manzi escribió "Malena" pensando en ella. Nelly nunca lo terminó de reconocer porque la relación entre ellos terminó mal, él le prometía que iba a separarse de su mujer y nunca lo hizo.
P.: Con Francisco Canaro y Ada Falcón sucedió algo similar.
J.S.: Era bastante común que los hombres de la noche tuvieran una doble vida. Por un lado la esposa y la vida familiar y por el otro, la vida bohemia y las amantes, a veces en sitios de categoría y otras en circuitos más marginales. No quiero mandar en cana a nadie, pero esto era muy común en aquellos años. Los hombres rara vez se separaban de sus esposas y menos si tenían hijos.
P.: ¿Cómo se preparó para encarnar a Manzi?
J.S.: Vi fotos, aunque no hay muchas, y la película que protagonizó Carlos Portaluppi, "Manzi, un poeta en la tormenta" de Eduardo Spagnuolo. Y, por supuesto, escuché sus tangos en todas las versionesy leí la biografía que le dedicó Horacio Salas. No soy cantante, soy un actor que canta y que intenta transmitir, con todos sus recursos, las múltiples facetas de este gran hombre y poeta.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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