2 de junio 2011 - 00:00

Honduras cierra su peor crisis: volvió a la OEA

La vicepresidenta de Honduras, María Antonieta Guillén, presente ayer en la sesión de la Organización de Estados Americanos, se llevó una buena nueva a su país: la readmisión en el principal organismo hemisférico.
La vicepresidenta de Honduras, María Antonieta Guillén, presente ayer en la sesión de la Organización de Estados Americanos, se llevó una buena nueva a su país: la readmisión en el principal organismo hemisférico.
Washington - La Organización de Estados Americanos (OEA) reinstaló ayer a Honduras, país que estaba suspendido desde 2009 a raíz de un golpe de Estado cívico-militar contra el expresidente Manuel Zelaya.

La OEA consideró que el país centroamericano cumplió con una serie de condiciones para volver a participar plenamente en el organismo, como el levantamiento de cargos judiciales que pesaban contra el exmandatario, quien regresó hace pocos días al país desde su exilio en República Dominicana.

Los representantes de 33 países miembros aprobaron una resolución con 32 votos a favor y uno en contra, el de Ecuador. Venezuela la aprobó con reservas, pero no explicó de inmediato cuáles eran sus objeciones.

El resultado de la votación fue recibido con fuertes aplausos y la presidenta de la Asamblea General extraordinaria, la canciller colombiana María Ángela Holguín, invitó de inmediato a la delegación hondureña, encabezada por la ministra de Presidencia María Antonieta Guillén, a ocupar de nuevo el lugar que estuvo desierto durante casi dos años.

Los representantes de varios países de la OEA advirtieron que el organismo debe revisar sus mecanismos de protección a las democracias para evitar en el futuro más casos como el de Honduras.

Zelaya, quien fuera sacado de su casa a punta de fusil por militares el 28 de junio de 2009 y expulsado a Costa Rica, regresó el fin de semana pasado a Tegucigalpa y prometió reanudar sus intenciones de reformar la Constitución.

El expresidente fue derrocado cuando pretendía realizar una consulta popular para instalar una asamblea constituyente que abriera paso a la reelección, con lo que, según sus detractores, quería emular a su aliado, el mandatario izquierdista venezolano Hugo Chávez.

Zelaya regresó luego de firmar en Cartagena de Indias un acuerdo con el presidente hondureño, Porfirio Lobo, que le garantizó su retorno seguro al país y el cese de la persecución judicial en su contra por presunta corrupción. Este acuerdo, auspiciado por Colombia y Venezuela, también le da libertad para participar en política.

Zelaya afirmó que con la decisión de la OEA, «se logra un acuerdo de reconciliación y además el reconocimiento internacional», al tiempo que elogió el trabajo del presidente Lobo para recuperar las deterioradas relaciones diplomáticas del país tras el golpe.

Activistas de derechos humanos denunciaron que en Honduras, uno de los países más pobres de América, continúan registrándose violaciones a las garantías individuales contra militantes de izquierda y campesinos.

Agencias Reuters, EFE y AFP

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