17 de julio 2009 - 00:00

Hora de bajar las retenciones

El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha 2009/10. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.
La mayor parte de las proyecciones de resultados se está realizando con rindes más bajos a los registrados hasta 07/08, en vista de que las perspectivas climáticas son inciertas y las reservas de humedad en el perfil de suelo son mínimas. Es poco probable que se repitan condiciones tan adversas como las del ciclo 08/09, pero es lógico que, ante ciclo húmedo que daría paso a una transición hacia un ciclo más seco, los rindes proyectados sean más bajos que los históricos.
Hecha esta aclaración, puede observarse que para siembras por administración en campo propio, un maíz de 90 qq/ha arroja resultados ligeramente más altos que los de una soja de 36 qq/ha. En vista de que el capital que requiere una siembra de maíz es mayor que el que requiere una siembra de soja (dato clave en un año en el cual el factor limitante es el capital) y que adicionalmente muchos productores opinan que es más fácil (y tiene menor riesgo) lograr 36 qq/ha de soja que 90 de maíz, la siembra de la oleaginosa volverá a ganarle la pulseada al maíz. Para rindes bajos, los resultados proyectados de soja superan a los maiceros.
Con algunas diferencias, dicha situación se repite en la mayor parte de las zonas agrícolas. Esto no significa que no se vaya a sembrar maíz, pero, tal como están planteados los costos, los precios y los rindes proyectados, la suma de decisiones individuales llevará a que a nivel global se siembre algo más de soja, en detrimento de maíz.
Como dato adicional, no incluido en el cuadro, pero que forma parte de la ecuación económica y financiera de los cultivos, puede acotarse que en el agro el IVA no es neutro, y que en maíz se generan saldos irrecuperables en este tributo (por diferencia negativa entre débitos y créditos fiscales), que son más altos que en soja.
El doble cultivo trigo/soja de segunda compite "en los papeles", mano a mano con la soja de primera, pero en la práctica, habrá menos trigo en virtud de la falta de humedad al momento de la siembra y a la incertidumbre que se plantea con las distorsiones en el funcionamiento del mercado local.
Para siembras en campos arrendados, los valores de arriendo se sitúan en un rango de 15 a 17 qq/ha y arrojan resultados negativos para la mayor parte de los cultivos analizados, salvo que se logren rindes altos.
La pesada carga de impuestos (léase retenciones) lleva a que la inversión en tecnología esté limitada, porque las retenciones actuales recortan fuertemente el precio de los granos disponibles. Con recursos escasos, y con perspectivas inciertas en el plano climático, los planteos productivos serán "gasoleros", puesto que esas mismas retenciones que acotan las posibilidades de inversión son las que a futuro también recortan las posibilidades de lograr resultados que estén en línea con los riesgos asumidos y con el costo del capital.
Las alícuotas de retenciones actuales no son compatibles con los precios y los costos que tiene la producción de granos. Si apuntamos a volver a tener una producción global de 100 millones de toneladas, con todo lo que ello significa para todos los sectores vinculados directa e indirectamente con el agro, entonces habrá que "tomar el toro por las astas" y bajar las retenciones.

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