9 de noviembre 2012 - 00:00

Hu advirtió que la corrupción hará caer al Estado y al PCCh

Xi Jinping, el futuro presidente, posa con quien será su predecesor, Hu Jintao.
Xi Jinping, el futuro presidente, posa con quien será su predecesor, Hu Jintao.
Pekín - El presidente chino, Hu Jintao, advirtió ayer que si el Partido Comunista no pelea contra la corrupción afrontará «su caída y la del Estado» en su discurso de apertura del XVIII Congreso de esta formación, del que saldrán los nuevos dirigentes del país.

En su discurso de una hora y media, con el que comenzó el cónclave quinquenal del Partido Comunista de China (PCCh), en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, el jefe de Estado y secretario general de la formación enumeró los problemas que afronta el país, desde el desequilibrio económico entre las ciudades y el medio rural hasta cuestiones medioambientales.

Hu hizo especial hincapié en la lucha contra la corrupción
, el problema que, según las encuestas, los ciudadanos consideran la mayor amenaza contra la estabilidad social en el país y que fue la cuestión de fondo en los escándalos que rodearon los preparativos del Congreso este año.

El protagonista principal de estos escándalos fue el alto dirigente caído en desgracia Bo Xilai, un hombre poderoso al que el PCCh expulsó el pasado septiembre tras acusarlo de corrupción grave, entre otros cargos, y cuya esposa fue declarada culpable del asesinato el año pasado del empresario británico Neil Heywood.

Aparentemente en referencia a Bo, antiguo secretario general del PCCh en la ciudad de Chongqing (centro), Hu afirmó que «tenemos que mantener en todo momento una postura bien severa en el castigo a la corrupción, investigar y sancionar resueltamente los casos de importante cuantía y gravedad, y solventar los problemas de corrupción ocurridos ante los propios ojos de las masas».

«Castigaremos sin clemencia a cualquier persona involucrada, sea cual fuere su poder o su cargo, siempre que viole la disciplina del Partido y las leyes del Estado», agregó el saliente presidente chino. Anunció un aumento de la supervisión sobre el ejercicio de los poderes por parte de los dirigentes, medidas para evitar conflictos de intereses y un refuerzo de la cooperación internacional contra la corrupción.

Instó también a los dirigentes del partido a «autodisciplinarse» y controlar a sus familiares y colaboradores, «sin permitirse en absoluto ostentar privilegios».

El pasado 26 de octubre, el diario The New York Times divulgó que la familia del primer ministro, Wen Jiabao, acumula una fortuna de 2.700 millones de dólares, algo que el jefe de Gobierno negó con vehemencia.

La lucha contra los sobornos representa «una cuestión política de capital importancia», pues si el problema no se soluciona adecuadamente «dañaría fatalmente al Partido y arruinaría a él y al Estado», subrayó Hu.

Según una encuesta realizada en las principales ciudades chinas y publicada ayer por el diario oficialista Global Times, siete de cada diez personas creen que el Gobierno debe someterse a un mayor escrutinio por parte de la población y adoptar un mayor control contra la corrupción.

Pero si Hu instó a una pelea decidida contra esta lacra, también dejó claro que, por el momento, las reformas no supondrán cambios en el sistema político unipartidista.

«Debemos garantizar la unidad del liderazgo del Partido», indicó el presidente, quien insistió en que «de ninguna manera vamos a trasplantar mecánicamente los modelos del sistema político de Occidente».

En su discurso, aplaudido por los 2.260 delegados que participan en el encuentro comunista, el presidente chino se fijó la meta de convertir a China para 2020 en una sociedad «moderadamente próspera».

Para ello, se buscará duplicar el Producto Bruto Interno y la renta per cápita de la población con respecto a 2010.

El Congreso inaugurado ayer y que concluirá el próximo 14 supone el comienzo de la despedida de Hu del poder. Durante este cónclave cederá el título de secretario general del Partido al vicepresidente del país, Xi Jinping, quien también lo sucederá el año próximo en la jefatura de Estado.

El XVIII Congreso se encargará también de renovar el Comité Central, el Politburó y el Comité Permanente, el selecto grupo de menos de diez personas que dirige el partido de manera colegiada.

Agencias EFE, Reuters, AFP, DPA y ANSA

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