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Impactante marcha cerró el paro general en Chile
Los organizadores de las marchas de ayer en Santiago y otras ciudades de Chile dijeron que se trató de la mayor movilización social desde la recuperación de la democracia. Los sindicatos sumaron demandas laborales y salariales a los reclamos estudiantiles por una educación superior gratuita.
Según los convocantes, se trató de la mayor movilización realizada desde el retorno a la democracia (1990).
La movilización, convocada junto a la huelga por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), consistió en cuatro marchas que desde distintos puntos confluyeron en inmediaciones de La Moneda. La jornada de protesta contó con la adhesión de más de 80 organizaciones sociales y partidos de la oposición, y se repitió en ciudades como Valparaíso y Concepción.
«Ustedes en un año y medio perdieron la votación (conseguida) y tienen que ser más humildes y escuchar al pueblo, a ese pueblo que salió hoy. No sean arrogantes ni soberbios» le dijo al Gobierno el líder de la CUT, Arturo Martínez, haciendo foco en la baja popularidad del presidente Sebastián Piñera.
Cuestión de fondo
«Esta jornada tiene una cuestión de fondo. Hemos dicho que no nos gusta el Chile que tenemos, que no compartimos el Chile que se ha venido construyendo. Sin embargo, tenemos la impresión de que el Gobierno todavía no escucha», agregó el dirigente al realizar un balance.
Se estimó que 300.000 personas marcharon sólo en Santiago, con una visible y decisiva participación de estudiantes y jóvenes. «Esto está demostrando que estamos ante un movimiento de protesta social ciudadano por reformas de fondo, estructurales, aquí ya no es sólo un movimiento de los estudiantes, eso es lo real», sostuvo Jaime Gajardo, presidente del Colegio de Profesores, que junto a las agrupaciones universitarias se movilizan desde hace tres meses por la gratuidad de la enseñanza.
Los reclamos que motivaron el paro de 48 horas fueron reivindicados por el dirigente de los subcontratistas del cobre, Cristián Cuevas, quien sumó sus demandas por «el derecho a negociación colectiva efectiva, el derecho a huelga, una reforma tributaria y un nuevo Código Laboral».
La movilización de ayer se había desarrollado de manera pacífica hasta el momento de la desconcentración, cuando se registraron incidentes protagonizados por encapuchados.
El más grave de los disturbios se produjo cuando un grupo de personas quemó las puertas de la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada sobre la Alameda, la principal avenida de Santiago por donde habían desfilado las marchas.
Al parecer, quienes iniciaron los actos de vandalismo no formaban parte de las protestas. Hubo numerosas peleas, ataques con palos, piedras y botellas, y corridas, entre los manifestantes y quienes tenían el rostro cubierto. Tras estos choques se desató la represión policial.
Incidentes similares se produjeron el miércoles, durante el primer día de la huelga nacional. Saqueos a tres supermercados, incendios, intento de asalto a un cuartel policial, 500 detenidos, 108 heridos -42 de ellos carabineros-, 285 colectivos dañados y 60 semáforos destruidos fue el balance de las autoridades de la primera jornada de la medida de fuerza. Quienes convocaron a la medida de fuerza disienten de los actos de violencia y denuncian la presencia de «infiltrados» policiales.
Interrogante
«Los llamados a parar un país sabiendo que se van a generar episodios de violencia, nos hacen preguntarnos qué ha ganado Chile con este paro de dos días que ha dejado compatriotas heridos a bala, establecimientos de comercio saqueados, autos quemados, calles destruidas», afirmó el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.
El Gobierno consideró «importante» la marcha aunque señaló que en términos de convocatoria fue «inferior a las otras que hemos tenido en el último tiempo».
El vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, insistió en que el llamado a paralización del país tiene un trasfondo político y no laboral y acusó a la CUT de «colgarse» del movimiento estudiantil. «Todas las peticiones de la CUT son políticas, exceden en mucho una reivindicación de tipo laboral o de los trabajadores, para eso hay que hacer un plan de gobierno y ganar las elecciones presidenciales», criticó.
Agencias ANSA, Reuters, DPA, AFP y EFE


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