10 de marzo 2015 - 00:00

Imparable el dólar en Brasil: cerró a 3,12 reales

Imparable el dólar en Brasil: cerró a 3,12 reales
San Pablo - El real profundizó ayer su caída ante el dólar (sexta baja consecutiva) y cerró las negociaciones en 3,12 unidades por billete verde, una caída del 2,2% respecto del viernes, según datos de CMA. Ya a mitad de la jornada el real había caído a 3,1 por dólar y no consiguió recuperarse. Los inversores temen que la presidenta Dilma Rousseff carezca del apoyo político para imponer las medidas de austeridad necesarias para cumplir con una reforma fiscal. Además, el temor a un alza de las tasas de interés en Estados Unidos y la preocupación por la desaceleración en China han pesado sobre las monedas de América Latina en general, pero ninguna ha caído con tanta fuerza como el real. La moneda brasileña perdió más de un 2%, a 3,1267 unidades por dólar, porque los inversores están crecientemente preocupados por la cohesión de la coalición política gobernante. La base apoyo de Rousseff parece estar dividiéndose en la medida en que avanza una investigación por corrupción en la petrolera Petrobras que está implicando a muchos de sus aliados en el Congreso.

La moneda, que ha perdido cerca de un 15% en lo que va del año, rompió el soporte psicológico de los 3 reales por dólar luego que el plan de austeridad de Rousseff sufrió un gran revés en el Congreso, destacando la tensión con quienes en el papel son sus aliados.

El real cerró el jueves en 3,01 unidades por dólar cruzando por primera vez desde agosto de 2004 la barrera de los 3 reales por billete verde. El viernes quedó en 3,057 por dólar.

Según analistas, la moneda ha caído presionada por la tensión política local que siembra dudas sobre la aprobación en el Congreso de un programa de ajuste fiscal propuesto por el Gobierno, considerado necesario por analistas para reactivar la economía. Brasil debe ajustar sus cuentas en un escenario de alta inflación y estancamiento de la actividad, reclaman analistas y el mercado.

En un discurso emitido por la televisión nacional, Rousseff apeló el domingo a los brasileños para que apoyen sus medidas de austeridad, pero sus palabras fueron recibidas con protestas en varias ciudades brasileñas, incluyendo San Pablo, Río y Brasilia. Ya hay nuevas manifestaciones convocadas contra Rousseff para la próxima semana en varias ciudades.

"El clima político se está deteriorando y el aislamiento de la presidenta puede profundizarse esta semana antes de las manifestaciones del domingo", dijeron en una nota a clientes analistas de Lerosa Investimentos. Brasil está bajo presión de los mercados financieros y de las agencias de calificación para que revierta años de gasto excesivo que ha aumentado su endeudamiento y no ha impulsado el crecimiento económico.

Agencias AFP y Reuters

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