Las tarifas de gas para las casas de familia estuvieron prácticamente congeladas desde 2001 hasta la segunda mitad de 2008. La consecuencia fue una reducción de la inversión sobre todo a nivel de la búsqueda de nuevas reservas y en las redes de distribución. Ahora, los usuarios se ven sacudidos por una seguidilla que, en apenas tres meses, deriva en subas totales que pueden llegar al 300%. La paradoja es que una parte significativa de esos recursos será para pagar importaciones por la baja en la producción local de gas.
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