El hombre que fue detenido el jueves pasado por provocar el incendio en un conventillo del barrio de La Boca, donde murieron cuatro integrantes de una misma familia, entre ellos una beba de un año y medio, fue indagado por un juez que le imputó el delito de "homicidio agravado", tras lo cual fue trasladado a un penal en el que permanecerá detenido. El acusado es un joven de 25 años llamado Ángel Torres, que vivía en el conventillo junto a su pareja. Según los testigos, la noche anterior discutió con su mujer y amenazó con "quemar todo". Ante el juez, se mostró "arrepentido" por lo que hizo.
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Además, trascendió ayer que las víctimas murieron abrazadas junto a una ventana con rejas hasta la que llegaron para escapar del humo y de las llamas, y el marido de una de las mujeres fallecidas se salvó de milagro porque salió de la habitación una hora antes del comienzo de la tragedia para ir a trabajar. Las víctimas fueron identificadas como Jesús Mansilla (23); su hija Zoe (1 años y medio); su mujer Yaqueline Vedia (20) y su suegra Beatriz Méndez (60).
Según el relevamiento del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, en el edificio incendiado vivían 22 familias, que suman un total de 77 personas, de las cuales 33 son niños. Ante el presunto riesgo de derrumbe del conventillo, unas 25 de esas personas duermen en carpas frente a su antigua vivienda desde el jueves pasado: el resto se fue a casas de familiares. Sin embargo, el legislador porteño Gustavo Vera denunció ayer que "es algo falaz" el peligro de que el edificio colapse. "Estuvimos dentro del conventillo y pudimos hacer una filmación para demostrar que es falaz que hay peligro de derrumbe. No dejan volver a la gente porque quieren hacer un negocio inmobiliario con un terreno que es fiscal. Ese edificio era una fábrica expropiada que pertenece al fisco y las familias viven ahí desde hace 30 años", aseguró el titular de La Alameda en Crónica.
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