6 de enero 2016 - 15:49

Incertidumbre y primeras internas en Seguridad por fuga de los condenados

Patricia Bullrich
Patricia Bullrich
  La crisis derivada de la fuga de los hermanos Cristian y Martín Lanatta, y de Víctor Schillaci, se agudizó ayer al cumplir su noveno día, ante la falta de pistas firmes sobre los evadidos, la excarcelación de un barrabrava cuya detención nunca estuvo del todo clara y la aparición de incipientes internas entre los responsables políticos, en particular en el área de Seguridad del Gobierno nacional. La única presunción firme que ayer manejaban los investigadores era que los tres condenados permanecían todavía en el país, tras descartar las posibilidades de una salida al exterior mediante vías usuales para este tipo de casos.

La fuga de tres de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez "es una muestra más de un sistema que hay que cambiar", dijo ayer la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien involucró a sectores de las fuerzas a su cargo y de la política en el crimen organizado. "Estamos frente a delincuentes muy peligrosos y es una situación que nos va a pasar en distintas circunstancias porque estamos peleando contra un sistema que es de hace muchos años", advirtió la funcionaria en el acto de traspaso de parte de la Policía Federal a la ciudad de Buenos Aires.

Fueron de las pocas declaraciones salientes desde el Gobierno nacional acerca del episodio policial más resonante desde el arranque del año. No hubo, en esta ocasión, alusiones a la eventual responsabilidad de las administraciones nacional y bonaerense anteriores, en particular al exjefe de Gabinete Aníbal Fernández. En cambio, Fernández continuó su escalada de réplicas vía la red social Twitter para martillar sobre la falta de resultados en el operativo de recaptura, despegarse de los implicados y endilgarle al periodista Jorge Lanata una operación en su contra.

Anoche fue detenida por la Policía Metropolitana una mujer en su casa de Mataderos, acusada de haber brindado supuesta protección a los fugados en esa vivienda. En tanto, ayer mismo quedó en la nada una detención que el día anterior había generado expectativas: el exlíder de Hinchadas Unidas Argentinas Marcelo Mallo fue excarcelado por el juez César Melazo, luego de un allanamiento el domingo pasado en su casa en Quilmes. Así, relacionado con la fuga sólo permanece encarcelado Marcelo "Faraón" Melnyk, un comerciante de Quilmes de quien se sospecha recibió a los evadidos y les suministró ayuda.

En el área de Seguridad, en tanto, imperaba ayer el desconcierto. En ese ámbito le trazaron a este diario un panorama sombrío respecto de la búsqueda de los evadidos basado en muy pocas certezas y en un puñado de especulaciones.

Entre las certezas o al menos presunciones firmes- mencionaron la permanencia en el país de los tres condenados, frente a la posibilidad de que hubieran logrado cruzar la frontera. Lo dijeron tras descartar dos de las vías más utilizadas, como podrían haber sido el aeródromo de Quilmes, para llegar hasta Paraguay, o bien el de San Fernando, si el destino elegido fuese Uruguay.

Los investigadores alineados con el PRO trabajan sobre la hipótesis de que la fuga pudo ser una muestra de poderío de un sector político que habría utilizado para ello estructuras de la Policía Bonaerense que todavía le responden. El sello político que dicen notar del episodio es la ausencia de sangre, al menos en el arranque de la escapatoria, lo que interpretan como una suerte de "concesión de caballeros" a la gobernadora, María Eugenia Vidal. La balacera contra dos policías en un retén, días atrás, se explicaría como una consecuencia no deseada e imprevista de haberse topado con los efectivos pero después de concretada la fuga.

Por lo demás, todas son incertidumbres y meras especulaciones. En los sectores de Seguridad no ligados a la política dan cuenta de un grado presuntamente alarmante de improvisación y falta de experiencia por parte del equipo encabezado por Bullrich y Eugenio Burzaco, así como de la ausencia de alertas tempranas, un sistema que solía utilizar Sergio Berni para apersonarse en los lugares de protestas o de hechos sangrientos para dar imagen de autoridad.

Incluso mencionan una creciente desconfianza de Bullrich hacia Burzaco. De la ministra dijeron que presentó en la semana un proyecto de cambio en la estructura del ministerio, que entre otros puntos está orientado a licuar el margen de maniobra de su segundo. Uno de los puntos de la iniciativa contempla ampliar de tres a seis las secretarías de la cartera. Hasta ahora, Burzaco era visualizado como una continuidad de Berni, con la impronta de experto en la materia y con vocación de visibilidad.

Ayer mismo los expertos alertaron por otro potencial factor de discordia: el pase al ámbito porteño de la mitad de la estructura de la Policía Federal prenuncia quejas y movimientos de parte de los mandos intermedios de la fuerza, al verse degradados al rol de jefes comunales y no ya de todo el país. Dicho de otra forma, si en la escapatoria de los Lanatta y de Schillaci se sospecha del accionar de la Bonaerense, no era recomendable avanzar al mismo tiempo sobre los privilegios de la Federal.

Dejá tu comentario